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Martes, 3 de noviembre de 2026
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Mirar el cielo desde la laguna: una noche de estrellas lejos de las luces de la ciudad

En Colonia Carlos Pellegrini, una propuesta local lleva a los visitantes a ver la Vía Láctea y las constelaciones en excursiones nocturnas de hora y media.

Por Mercedes PizarroTurismo y sierras · · hace 1 h
Mirar el cielo desde la laguna: una noche de estrellas lejos de las luces de la ciudad

Hay noches en el Iberá en las que me quedo quieto junto a la laguna, con el agua apenas moviéndose y el silencio del campo alrededor, y levanto la vista sin pensar en nada más. Ahí entiendo por qué tanta gente que llega desde las ciudades se queda callada cuando el cielo se abre por completo sobre Colonia Carlos Pellegrini, ese pueblito correntino a orillas de la laguna que parece hecho para mirar hacia arriba.

Según cuenta el guía Mario Martins, la oscuridad es el recurso principal del lugar. Alcanza con alejarse unos pasos de las escasas fuentes de luz artificial para que el firmamento cambie por completo: aparece nítida la Vía Láctea, se reconocen las constelaciones y se ven miles de estrellas que en las ciudades quedan borradas. Los visitantes que llegan por primera vez suelen preguntarse, con razón, dónde estaban todas esas estrellas durante la vida entera.

Martins organiza excursiones de astroturismo desde 2016, cuando las caminatas nocturnas para observar fauna empezaron a complicarse por factores climáticos. En ese momento notó que los turistas, sobre todo los mayores de cincuenta años, mostraban un interés genuino por la astronomía. A partir de esa observación armó una propuesta que combina la identificación de estrellas y planetas con la cosmovisión guaraní y con saberes transmitidos entre generaciones.

Cómo es la excursión

  • Las excursiones se realizan habitualmente en un mirador a orillas de la laguna.
  • Para grupos familiares también es posible hacerlas en el patio de un hotel o en un camping.
  • El recorrido arranca en un punto con contaminación lumínica, donde se explican sus efectos sobre la naturaleza y sobre la percepción humana.
  • Después el grupo se aleja hacia la oscuridad total.
  • Duran aproximadamente una hora y media, aunque suelen extenderse.

Las constelaciones que se ven cambian según la época del año. Por estos meses se pueden observar Escorpio y la Cruz del Sur; en otros períodos aparece Orión con las Tres Marías. Lo interesante es que la información científica convive con relatos de la cultura guaraní sobre el cielo, y muchos de quienes escuchan esas historias por primera vez se sorprenden de la manera en que el cielo también se cuenta desde la tradición.

Lo que despierta la memoria

Uno de los efectos que más se repite es la memoria. Durante la actividad, muchos visitantes mayores recuerdan cómo miraban las estrellas en la infancia o cómo reconocían las fases de la Luna antes de mudarse a las ciudades. Es un momento muy emotivo, de esos que no se planean y que quedan después en la cabeza de quien los vivió.

El precio de la excursión es de 35.000 pesos por persona. Los niños de entre cinco y doce años abonan la mitad, y los menores de cinco participan sin cargo. Las reservas se gestionan a través del Instagram @ibera.mariomartins o por el celular +54 9 3773 49-3326. Entonces, te lo pregunto de frente: ¿habías considerado el astroturismo como parte de un viaje al Iberá, o todavía no lo tenías en mente? Si la respuesta es la segunda, te invito a animarte a una noche de cielo abierto junto a la laguna.

MP
Mercedes PizarroTurismo y sierras

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