Parkinson y la incertidumbre del blister vacío: cuando la medicación se vuelve una carrera contra el calendario
Faltantes de Lebocar en farmacias y obras sociales del AMBA reavivan el reclamo histórico de pacientes que dependen de la levodopa para mover el cuerpo y el ánimo. Pfizer estima regularizar entregas recién en marzo de 2027, mientras el neurólogo José Luis Etcheverry insiste en no interrumpir el tratamiento sin supervisión médica.
Son pasadas las diez de la mañana en una farmacia de la calle Uruguay, en pleno corazón porteño, y María del Carmen, vecina de Boedo, revuelve una vez más el mostrador con la receta de su marido en la mano. Tiene 71 años, jubilada, y cuida desde hace nueve a Roberto, diagnosticado con Parkinson hace ya una década. La escena se repite, casi calcada, en locales de Once, de Caballito, de Avellaneda y de Lanús, según me contaron en las últimas horas pacientes y familiares que recorren Capital Federal y el conurbano bonaerense en busca de ese comprimido que, para muchos, es la diferencia entre poder levantarse de la silla con autonomía o quedar pegado al sillón hasta la noche.
Lo que ocurre es que la levodopa combinada con carbidopa, una de las terapias más antiguas y todavía más efectivas contra el Parkinson, presenta faltantes en algunas de sus presentaciones en la Argentina. Pfizer, el laboratorio que elabora Lebocar, una de las marcas más recetadas del país, confirmó demoras de manufactura y calculó que las entregas se normalizarían hacia marzo de 2027, un horizonte que a las familias les suena lejano y, en muchos casos, insostenible.
La voz del especialista
El neurólogo José Luis Etcheverry, consultado por este portal, arrancó con una advertencia que repitió varias veces a lo largo de la charla: la levodopa no se suspende de golpe. Dijo que cualquier reemplazo de marca, de concentración o de dosis tiene que pasar por la evaluación del médico tratante, porque los cambios pueden resentir el control de los síntomas clásicos de la enfermedad, es decir, la lentitud de movimientos, la rigidez y los temblores. Y fue un paso más allá al recordar que la medicación no solo regula lo motriz: también tiene un rol central en el funcionamiento anímico y conductual de los pacientes, algo que suele quedar afuera de la conversación pública sobre la enfermedad.
- Lebocar (levodopa/carbidopa, Pfizer): la marca con faltantes confirmados por el laboratorio. La compañía no explicó la raíz del problema de producción ni si alcanza a otros países.
- Parkinel (levodopa/carbidopa): otra opción terapéutica equivalente, aún disponible según los relevamientos.
- Madopar (levodopa/benserazida): combina los mismos principios activos con un compuesto distinto; las tres pertenecen a la familia de los llamados fármacos dopaminérgicos.
- Otros grupos de medicamentos: indicados para situaciones más complejas, pueden ofrecer resultados diferentes o más efectos adversos, por eso la elección debe quedar en manos del profesional.
Etcheverry reconoció que, en la práctica, cuando no se consigue una concentración determinada, los médicos pueden evaluar el uso de comprimidos de otra dosis para mantener la cantidad diaria de levodopa que el paciente necesita. Una maniobra válida, insistió, pero que nunca debería hacerse por cuenta propia. La automedicación o el reemplazo improvisado es justamente el escenario que los neurólogos quieren evitar cuando una crisis de se instala en la agenda.
El recorrido de las familias
Lo cierto es que, mientras la regularización prometida por Pfizer siga a casi dos años vista, la rutina de María del Carmen sigue siendo la misma: farmacia por farmacia, Obras Social por obra social, teléfono tras teléfono. Algunos familiares lograron hacerse de unidades sueltas en comercios del centro porteño o de municipios como Morón y Quilmes; otros siguen sin conseguir las presentaciones que sus médicos les habían indicado. También se reportaron faltantes en obras sociales que entregaban la medicación de manera directa, lo que suma un frente más a una pelea que, para los pacientes, no reconoce descanso.
La Red Argentina de Parkinson salió a pedir información detallada sobre las existencias disponibles y reclamó respuestas más ágiles a los organismos de control. Pfizer, por su parte, difundió un teléfono de consultas para pacientes y profesionales que necesiten orientación sobre las presentaciones alcanzadas por el faltante y las alternativas vigentes en el mercado argentino.
“La levodopa no es un analgésico que se toma o se deja: es lo que sostiene la función motora, anímica y conductual del paciente. Cualquier cambio merece una conversación cara a cara con el neurólogo.”José Luis Etcheverry, neurólogo
Antes de cerrar la nota, vuelvo a Boedo para imaginar lo que sigue. María del Carmen atiende el teléfono otra vez, pregunta por una caja de Lebocar, le dicen que no, cuelga, marca el siguiente número de la lista. No es la escena más dramática de la jornada, pero es la más honesta: la de miles de familias argentinas que aprendieron a convivir con una enfermedad neurodegenerativa y que ahora, encima, deben aprender a convivir con el calendario de un laboratorio internacional. Y eso, también, es el Parkinson.
