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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Remediar se quedó sin casi todo: en los dispensarios del barrio ya solo se reparten seis medicamentos

El programa que abastecía a los centros de atención primaria pasó de 128 fármacos a apenas seis, todos vinculados a enfermedades cardiovasculares. Antibióticos, jarabes para chicos y medicación para diabetes dejaron de llegar a los dispensarios: los pacientes sin obra social ahora tienen que peregrinar hasta un hospital.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 1 h
Remediar se quedó sin casi todo: en los dispensarios del barrio ya solo se reparten seis medicamentos

Son las nueve de la mañana y en el centro de salud de barrio ya hay cola. Marta, que vive a tres cuadras, me cuenta mientras acomoda el turno en la mano: "Yo antes venía, me daban las pastillas para la presión y el ibuprofeno para el dolor de la rodilla, todo en el mismo lugar. Ahora me dicen que vaya al hospital, que acá no hay". La escena se repite, con otros nombres y otros barrios, en cada dispensario que todavía intenta explicarles a los vecinos qué pasó con la medicación que durante más de veinte años retiraban sin moverse de la esquina.

Lo que pasó se llama Remediar, un programa nacional que durante más de dos décadas abasteció de medicamentos al primer nivel de atención sanitaria de todo el país. Hasta hace poco, repartía 128 productos distintos entre dispensarios, centros de salud municipales y comunales. Hoy, según los datos oficiales que circulan entre las provincias, distribuye apenas seis fármacos, todos ligados a tratamientos cardiovasculares. El recorte ronda el 95 por ciento y no es de este mes: el secretario de Salud de Córdoba, Gustavo Klein, lo describe como un proceso de tres años de "cercenamiento y restricción permanente", que terminó de vaciar las estanterías en los últimos tiempos.

Qué dejó de llegar a los centros de salud

  • Antibióticos de uso frecuente en la consulta ambulatoria.
  • Antiinflamatorios y analgésicos de consumo cotidiano.
  • Jarabes pediátricos, incluidas presentaciones para niños pequeños.
  • Vitaminas y suplementos.
  • Medicación específica para personas con diabetes.

La lista es larga y, sobre todo, cotidiana. Son los remedios que un médico general receta a diario para resolver los motivos de consulta más comunes: una angina, una infección urinaria, un dolor lumbar, una anemia, una diabetes tipo 2 mal compensada. Todo eso, según pudo reconstruir este portal a partir de fuentes sanitarias provinciales y de los propios centros de atención primaria, hoy ya no se entrega en el barrio.

“Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento.”Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba

En los últimos encuentros del Consejo Federal de Salud (COFESA), la postura del Gobierno nacional fue que el programa debía concentrarse exclusivamente en patologías cardiovasculares. Esa decisión, que se traduce en apenas seis medicamentos disponibles, choca de lleno con la realidad de los centros de atención primaria, donde se atienden pacientes sin cobertura médica privada ni obra social, y donde la consulta más frecuente no es un infarto sino una angina simple, una diarrea infantil o un cuadro de diabetes descompensada.

Klein, en diálogo con medios provinciales, fue más allá y advirtió que la caída en la provisión inevitablemente va a empujar a esos pacientes hacia los hospitales públicos provinciales. "Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema", dijo. Y aclaró que los hospitales provinciales no están en riesgo de cierre: tienen farmacia hospitalaria propia y están funcionando, pero absorber el caudal de consultas que antes resolvía el primer nivel es otra cosa. Es un volumen para el que, según el funcionario, no están preparados ni en recursos humanos ni en stock de medicamentos.

La provincia de Córdoba ya gestiona una reunión formal con autoridades sanitarias nacionales para discutir el alcance del recorte. Por ahora, la respuesta sigue siendo la misma: el programa se concentra en lo cardiovascular y todo lo demás queda afuera. Mientras tanto, en cada barrio, la escena es la de siempre: Marta, con su turno en la mano, me mira antes de irse hacia la parada del colectivo. "Total, voy a tener que ir al hospital", me dice, como quien ya aceptó que la medicación del dispensario de la esquina es, para ella, cosa del pasado.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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