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Una empanada de viento y un barco que volvió de otro tiempo: llega «Rose of Nevada», la nueva del pibe Jenkin

George MacKay y Callum Turner se embarcan en un pesquero reaparecido después de treinta años, en la tercera película del director británico Mark Jenkin, rodada en 16 milímetros y con el tiempo hecho un lío.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · 28 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Les confieso algo, amigos: cuando me senté a ver «Rose of Nevada» me acordé de esas noches de baile en las que uno cree que la orquesta ya terminó y, de golpe, suena un tema que te clava en la silla. Así me dejó esta película del pibe Mark Jenkin, un director británico que ya nos había encantado con «Bait» y que ahora vuelve a poner la cámara frente al mar, pero esta vez con una historia que mezcla fantasía, necesidades del bolsillo y esa vida costera que a mí, chaqueño de alma, me sigue pareciendo de otro planeta. La tercera película de Jenkin reúne a George MacKay y a Callum Turner en un pesquero que vuelve a aparecer en un pueblo de Cornualles después de haberse perdido durante treinta años. Imagínense la escena: un barco que se esfumó con toda su tripulación y regresa como si nada, como cuando un amigo desaparece del boliche y aparece tres horas después con la mejor historia del mundo. Pero acá la cosa es más seria, más profunda, más de sentarse a pensar.

Dos tipos, dos razones y un mismo barco

La historia sigue a dos hombres con motivos bien distintos para subir a esa embarcación. Uno es un padre joven que necesita juntar unos pesos para arreglar el techo de su casa, algo que acá nomás sabemos lo que es: vivir con el techo roto es como vivir con el corazón roto, pero con goteras. El otro, en cambio, quiere escapar de su propia historia, alejarse de lo que le pesa, y ve en el mar la posibilidad de empezar de nuevo. Los dos terminan aceptando trabajar en el barco que acaba de regresar, y es ahí donde la cosa se pone linda, porque cada uno vive el viaje temporal de una manera completamente diferente. Para el padre, el tiempo es plata, necesidad, urgencia. Para el otro, el tiempo es mochila, carga, despedida.

Mientras tanto, el pueblo entero se ocupa de dejar el barco listo para volver a faenar. Conseguir gente dispuesta a embarcarse se vuelve una odisea, hasta que estos dos voluntarios aparecen como caídos del cielo. Y acá Jenkin se luce, porque no necesitás saber de cine inglés para entender lo que pasa: la falta de laburo, los peligros del mar, la pesca como única salida. Eso lo vivimos nosotros también, en versión propia, y por eso la película golpea de tan particular.

  • Un barco llamado «Rose of Nevada» que vuelve después de treinta años de ausencia.
  • George MacKay como un padre que necesita arreglar el techo de su casa.
  • Callum Turner como un hombre que busca alejarse de su propia historia.
  • Imágenes en 16 milímetros con textura gastada y montaje que rompe la línea del tiempo.
  • Un pueblo costero de Cornualles donde la pesca sigue siendo la única salida laboral.
  • La vuelta de Jenkin al universo de «Bait», con actores de sus películas anteriores.

El tiempo como protagonista

Lo que más me gustó, y se los digo con el corazón en la mano, es cómo Jenkin juega con el tiempo. No es que la película sea un menjunje experimental para quemar neuronas, no. Es un director que filma en 16 milímetros, con esa textura gastada que parece foto de la abuela, y monta las secuencias mezclando presente y pasado sin avisarte mucho. El resultado es que uno siente el tiempo alterado en la panza, lo vive junto con los protagonistas. Es como cuando en un baile de cuarteto te metés en un tema lento y de pronto suena uno rápido y no entendés cómo pasó: así se siente ver esta película, como un ida y vuelta constante entre lo que fue y lo que es.

“No es ciencia ficción al estilo Hollywood, es un relato costero con un barco fantasma que vuelve, y dos hombres que se suben sin saber demasiado qué los espera. Esa mezcla de lo cotidiano y lo misterioso es lo que hace a Jenkin un director único.”Luz Brizuela

«Rose of Nevada» todavía no tiene fecha confirmada de estreno en la Argentina, pero les recomiendo estar atentos al calendario porque merece verse en pantalla grande. Si sos de los que disfruta de una historia que mezcla lo real con lo fantástico, lo económico con lo emotivo, esta película es para vos. Yo, mientras tanto, me quedo con la imagen de ese barco que vuelve y con la pregunta que dejó dando vueltas Jenkin: ¿qué nos interesa explorar, realmente, cuando una película nos habla de viajes en el tiempo? Yo tengo la mía: lo que se busca siempre es volver a empezar, aunque sea en otro siglo.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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