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Una escapada corta cerca de casa también puede sumar bienestar, según un estudio australiano

Una investigación de la Universidad de Sunshine Coast con más de 1.200 turistas encontró que las salidas recreativas breves y frecuentes se asocian con mayor satisfacción con la vida, sobre todo en quienes menos herramientas tienen para sobrellevar los malos momentos. Los autores aclaran que todavía falta replicar el hallazgo en otros países.

Por Constanza NietoSociedad y vida · 21 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Eran cerca de las diez de la mañana de un sábado y en la estación de colectivo de siempre, la de la esquina de siempre, había algo distinto: un grupo de vecinos cargando mochilas, termos y bolsos playeros rumbo a una localidad que queda a dos horas en micro. Marta, que vive en Lanús y viaja cada quince días a la costa atlántica para ver a su hermana, me lo resumió mientras esperaba el 98: "No necesito irme lejos ni gastar una fortuna. Con dos días fuera ya vuelvo otra". Sin saberlo, esa práctica cotidiana es la que acaba de poner en el centro de la escena un estudio de la Universidad de Sunshine Coast, en Australia, que vinculó las escapadas recreativas frecuentes, incluso las breves y cercanas al hogar, con mejoras en el bienestar psicológico.

El trabajo, encabezado por el profesor asociado Rory Mulcahy, analizó datos de más de 1.200 turistas australianos relevados en tres momentos entre 2020 y 2023. Los investigadores cruzaron la frecuencia de los viajes de ocio con indicadores de felicidad, de capacidad para sobrellevar situaciones adversas y de satisfacción con la vida, y encontraron una relación consistente: quienes más escapadas hacían reportaron mejores puntajes en esas escalas, y el efecto parecía extenderse más allá de los días de vacaciones.

A quienes más les cuesta, más los beneficia

El hallazgo más interesante, a mi entender, no fue la mejora promedio sino el reparto. Las personas que se percibían como más vulnerables o con menos herramientas personales para enfrentar golpes de la vida fueron las que más se beneficiaron de estas salidas frecuentes. En cambio, entre quienes ya contaban con recursos de afrontamiento moderados o altos, las variaciones fueron menores. Dicho de otro modo: el viaje corto y repetido parece funcionar como un pequeño empujón para los que menos red de apoyo tienen, más que como un plus decorativo para los que ya están bien.

Mulcahy lo enmarca en una teoría clásica de la psicología positiva: las emociones agradables ampliarían el repertorio de pensamientos y conductas, y ayudarían a construir recursos personales que perduran. Conocer lugares nuevos, acercarse a otras costumbres y animarse a actividades placenteras serían la puerta de entrada a ese proceso. Y acá aparece el dato que más me hizo pensar: no hace falta irse al otro lado del mundo. Las escapadas cerca del domicilio, repetidas con frecuencia, mostraron efectos similares en el estudio.

  • El beneficio se observó en turistas que realizaban viajes recreativos cortos y cercanos al lugar de residencia, de manera frecuente.
  • Los mayores incrementos en bienestar se dieron entre quienes tenían menos recursos personales para sobrellevar situaciones difíciles.
  • Los autores sugieren ofrecer experiencias con apoyos incluidos, como visitas guiadas, traslados organizados y actividades al aire libre para principiantes, por ejemplo senderismo, kayak o escalada de nivel básico.
  • El alcance del estudio es limitado: todos los participantes eran australianos y el relevamiento coincidió con las restricciones de la pandemia, por lo que los autores piden replicar el análisis en otros países antes de generalizar las conclusiones.

Volví a Marta al final de la mañana, cuando volvía del mercado con una bolsa llena de panificados y recuerdos de la estadía. Le conté lo del paper australiano y se rió: "Mirá vos, y yo que pensé que era purafiaca. Si hasta le sirve a la ciencia". No es que una investigación resuelva la vida de nadie, pero a veces una corroboración externa de lo que uno ya hace instintivamente sirve para confirmar que la pausa, aunque sea breve y a la vuelta de casa, no es un lujo: puede ser una pequeña inversión en bienestar.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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