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Jueves, 1 de octubre de 2026
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Zverev arrancó en Shanghái, ganó y se plantó: los Grand Slams van a cinco sets o no son Grand Slams

El alemán venció a Norrie por 7-6 y 6-4 en la primera ronda y, ni bien terminó el partido, salió a bancar el formato largo en los majors. Crónica con tribuna, apodos y un cordobesismo de regalo.

Por Emiliano OviedoDeportes · · hace 1 h
Zverev arrancó en Shanghái, ganó y se plantó: los Grand Slams van a cinco sets o no son Grand Slams

Desde el Kempes lo cuento así: en Shanghai no se juega, se sobrevive. Zverev debutó con el traje de siempre, ese de cemento y mandíbula tensa, y le ganó a Norrie por 7-6 (1) y 6-4 en la primera ronda del Masters 1000 chino. Dos sets, sin overtime emocional, con la precisión del que sabe que en Asia la pelota pesa y el aire muerde.

El primer set se destrabó en el tie break, donde el alemán lo destrozó 7 a 1, un parcial que en la jerga del circuito se llama “el pisotón del oso”: cuando el grandote se acomoda y no te deja respirar. En el segundo bastó con la diferencia de dos games. Partido serio, sin show, de esos que Zverev firma con cara de póker y la firma le dura hasta la conferencia.

El round extra: cinco sets y nada de achicarse

Lo mejor vino después de la última bola. Le preguntaron por la idea de reducir los Grand Slams a tres sets en las rondas iniciales y Zverev, que no le escapa a ningún micrófono, salió con los tapones de punta. Traduzco su inglés al barrio: “Es lo más difícil de ganar en nuestro deporte porque jugamos al mejor de cinco sets. Es una de las cosas más extremas a nivel físico a las que te puedes enfrentar”. O sea, pibe, si querés gloria fácil andate a jugar al padel.

“No conozco a un solo jugador al que le gustaría jugar al mejor de tres sets.”Alexander Zverev

Ahí está el nudo de la cuestión. La Australian Open, que viene empujando ese cambio, dice que quiere cuidar el cuerpo de los tenistas y enganchar a la Generación TikTok, esa que mira un punto de 40 segundos y ya se aburre. La idea, en criollo, es parecida a la del que quiere un asado light: le sacás la grasa y te queda una ensalada con nombre de carne. Zverev dice que no, y lo dice con argumentos que en la tribuna se resumen fácil: sin sacrificio no hay épica, y sin épica no hay Grand Slam.

  • Formato actual: Grand Slams al mejor de cinco sets en todas las rondas masculinas.
  • Propuesta sobre la mesa: reducir a tres sets las instancias iniciales para cuidar físico y captar público joven.
  • Quién la empuja: la conducción del Abierto de Australia, con el apoyo informal de parte del circuito.
  • Postura de Zverev: respaldo al formato largo y rechazo abierto a cualquier recorte.

Ahora, amigo lector, no nos hagamos los distraídos: lo de Zverev también es defensa gremial. Si los partidos se acortan, el que más pierde es el top 5, los que viven de la profundidad del torneo. Las jovenzas del Future van a meter la cuchara igual, con o sin cinco sets. Pero esa es otra columna.

Lo concreto: Zverev pasó, habló y dejó su huella. El alemán sigue en Shanghai, ahora con la mira puesta en su próximo rival, que se define en la jornada del viernes (horario a confirmar por la organización del torneo). Por lo pronto, en el Kempes del tenis, el alemán volvió a gritar gol con el puño cerrado. Y yo, desde esta tribuna, le pongo el apodo que le queda como anillo al dedo: el Martillo de Hamburgo. Porque cuando habla, golpea. Y cuando juega, también.

EO

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