Zverev se queda con el año y Alcaraz se vuelve a pegar en el cemento chino
El belga Zizou Bergs lo madrugó en Shanghái, lo mandó a casa por 7-5 y 7-6 y le cortó el sueño del número uno. El alemán, en tanto, cierra la temporada como el mejor del mundo después de ganar Roland Garros y el US Open.
Desde el Kempes, hoy la tribuna es la mía: mirá qué noticia nos toca digerir. El chino vuelve a ser trampolín para cualquiera y pesadilla para Alcaraz. El murciano se despidió del Masters 1000 de Shanghái en tercera ronda, víctima del belga Zizou Bergs, que lo doblegó con absoluta claridad por 7-5 y 7-6 con tie break incluido. Cero drama, cero misterio: el europeo estuvo mejor de principio a fin.
Lo que más duele no es sólo la derrota en sí, que ya de por sí quema. Es lo que se llevó puesta: con la caída en tierras asiáticas, Alcaraz se quedó sin chances matemáticas de recuperar el primer puesto del ranking ATP. La frutilla del postre amargo se la llevó Alexander Zverev, que asegura así el número uno del mundo al cierre de la temporada. El alemán cierra el año como nunca antes en su carrera: dos Grand Slams bajo el brazo y la cima del circuito, algo que se le había resistido en once años de profesional.
Un año para enmarcar del alemán
Lo de Zverev en 2026 no fue un golpe de suerte ni un rayo que cae dos veces en el mismo lugar. Fue construcción pura. Se agenció Roland Garros, levantó el US Open, sus primeros dos títulos de Grand Slam, y le cortó el reignado (reinado, pero dicho a la criolla) que Alcaraz y Jannik Sinner habían impuesto en los Majors durante las dos temporadas anteriores. Con 29 años, el teutón se planta como el mejor del mundo y ya avisa que va por la ratificación en 2027.
- Roland Garros 2026: primer Grand Slam de Zverev, en una campaña que venía avisando.
- US Open 2026: el segundo título grande, el que le dio aire en la pelea por el uno.
- Número uno del ranking ATP garantizado a fin de año, su primer cierre en lo más alto.
- Shanghái queda como la cuenta pendiente de Alcaraz: nunca pudo consagrarse allí.
Alcaraz, mientras tanto, masticará bronca. El de El Palmar se quejó durante el partido por el estado de las pelotas, buscó justificación en un detalle del juego, pero la realidad fue más simple: Bergs le ganó en los momentos clave. Sostuvo el nivel, le rompió en el momento justo y se llevó un partido que en el papel no aparecía como trampa. El tenis tiene esas: a veces la sorpresa llega servida en bandeja.
“Alcaraz mostró su incomodidad durante el partido y se quejó por el estado de las pelotas, aunque no encontró el juego para revertir la situación.”Carlos Alcaraz (ruido de declaración tras la caída en Shanghái)
Ahora, la mira ya está puesta en el tramo final. Alcaraz y Sinner llegan condicionados por sus respectivas lesiones, así que el Masters 1000 de París y las ATP Finals de Turín van a ser la prueba de fuego para ver quién llega entero y quién paga el esfuerzo del calendario. El murciano necesita rearmar su tenis en cuestión de semanas, porque en Shanghái se le escapó algo más que un partido: se le escapó el año.
La pregunta queda flotando en el aire, como centro sin cabecear: ¿puede Alcaraz recuperar la cima en 2027, o lo de Zverev fue un punto de inflexión real en el tenis masculino? Yo, mirá, te soy honesto: el alemán mostró que llegó para quedarse, y Alcaraz va a tener que sudar la camiseta para sacarlo de ahí arriba.
El próximo reto de Alcaraz es el Masters 1000 de París, con horario a confirmar en los próximos días. Ahí, Carlitos, a levantar cabeza.
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