Adentro del Silo: por qué la serie se aleja de los libros y a quién le molesta
Graham Yost, el hombre que mandó a Juliette al pozo, explica con todas las letras por qué la tercera temporada cambia lo que cambió. Y el Pelao Hugh Howey le da el OK desde el primer día.
Adentro del Silo, la tele cuenta otra historia y eso no es un descuido: es una decisión tomada con los ojos abiertos. Eso mismo me quedó clarísimo leyendo lo que viene charlando Graham Yost, el creador de la serie de Apple TV+, ahora que la tercera temporada ya bajó la persiana y la conversación en los foros está que arde. Y te lo cuento como te lo cuento: si vos sos de los que se banca una adaptación con cambios, este tema te va a encontrar bien parado; si sos de los que se enoja cuando mueven un personaje de lugar, también, porque la cosa va por ahí.
El Pelao Yost y el laburo de meter un libro en una pantalla
Porque a Yost, en las notas que viene dando, se lo nota con las ideas bien plantadas. El argumento del inglés es de manual y a la vez sirve como una advertencia para el que quiera leer los libros antes de mirar la serie: adaptar una novela a la tele te obliga a tomar decisiones que el libro se ahorra tranquilamente. Mirá si no lo que pasó con la temporada tres, que se basó en el segundo libro de la trilogía de Hugh Howey: en la novela, directamente, la prota de toda la serie queda afuera del mapa. Yost reconoce que sacarla del medio era inviable. ¿Por qué? Porque una serie necesita mantener los lazos que el lector puede cortar sin pagar ningún costo.
El argumento cierra por todos lados, y la prueba la dan los propios foros de fans, donde conviven dos tribus que apenas se hablan. Por un lado, los que llegaron a la pantalla sin haber leído una sola línea de Howey y que, ojo, piden a gritos que no se les cuente nada del libro: quieren descubrirlo todo en la pantalla. Por el otro, los que ya se comieron la trilogía y llegan al Episodio uno con la lapicera en la mano. El Pelao Yost dice que las dos lecturas le parecen legítimas, y la verdad que se entiende: la serie es de ellos, la novela también, y cada uno entra como puede.
Howey le dijo que sí desde el primer día
Acá viene la parte que más me gusta, porque muestra de qué pasta está hecho el autor original. Hugh Howey no es un escritor cualquiera: viene de las comunidades de ficción de fans, de esos lugares donde la historia se escribe entre varios y nadie se enoja si otro le cambia el final. Yost lo cuenta con una definición que me parece justa y la repito textual porque pinta de cuerpo entero al Pelao Howey: para él todo se trata de formar parte de una comunidad de personas trabajando dentro de la misma historia. Siempre avaló que cada uno tire su propio aporte.
“A veces recibo mensajes de amigos que acaban de leer los libros y me dicen que nos hemos alejado muchísimo. Y yo pienso: sí, amigo, ese es mi trabajo. Tengo que convertir esto en una serie de televisión. Y no soy yo solo: somos un grupo muy grande de personas.”Graham Yost, creador de Silo
Esa respuesta me parece la más sincera que se puede dar en este tipo de debate. El propio Yost reconoce que las críticas más filosas le llegan por el costado más cercano: amigos lectores que le marcan la distancia entre los libros y la serie. Y lejos de enojarse o de hacerse el distraído, el Pelao les contesta con una verdad de las que no necesita defensa: adaptar es adaptar, y el que espera ver el libro pegado cuadro por cuadro se va a llevar un disgusto.
Entonces, ¿la serie es o no es fiel al libro?
- Fiel en el mundo y el clima: la distopía, el pozo, las reglas del Silo y la mecánica social están en la serie tal cual salen de la trilogía de Howey.
- Fiel en los temas centrales: el control, la memoria, la verdad oficial y la rebelión atraviesan las tres temporadas como atraviesan los libros.
- Distinta en los recorridos: personajes que entran y salen en distintos momentos, prota presente más allá de lo que dice el segundo libro, y decisiones narrativas pensadas para sostener diez episodios.
- Avalada por el autor: Howey acompaña los cambios desde el arranque y los entiende como parte de su lógica de comunidad creativa.
- Cuestionada por los lectores más estrictos: los fans que conocen la trilogía al dedillo son los que más marcan la distancia entre página y pantalla.
Ahora bien, la pregunta del millón queda flotando y va para vos, que ya vio todo o que está por empezar: hasta dónde se puede alejar una adaptación de su fuente sin perder la esencia. Yo no te la voy a contestar, porque la respuesta cambia según el sillón desde el que se mire. Lo que sí te digo es que en este caso el que toma las decisiones tiene al autor original dándole la derecha, y eso, para mí, es suficiente sello para confiar en el viaje.
Mi recomendación para este sábado, ya que estamos, es bien concreta: si todavía no arrancaste con Silo, ponete el piloto y dejá que la serie te lleve. Si ya leíste los libros, sentate con la serie al lado sabiendo que vas a discutirla, pero también que la vas a disfrutar. Y si sos de los que quiere las dos cosas, libro y pantalla, en paralelo: vaya dándole, que hay material para rato.
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