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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Adiós a la abuela que se animó a todo: Zulema Galperín y su segunda vida en los escenarios

A los 90 años se fue la actriz que dejó la administración para debutar tarde en la tele, brillar como la Abuela cocainómana junto a Sebastián Presta y rodar en cine, teatro y plataformas con una energía que contagia hasta el final.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · · hace 44 min
Adiós a la abuela que se animó a todo: Zulema Galperín y su segunda vida en los escenarios

Para mí, cada vez que alguien se sube a un escenario a los sesenta y pico, después de haber pasado media vida firmando papeles en una oficina, me reconcilia con el oficio de vivir. Por eso la partida de Zulema Galperín, a los 90 años, confirmada por la Asociación Argentina de Actores y Actrices, me pegó en ese lugar blando que tenemos los que cremos que nunca es tarde para empezar de nuevo. Y te lo cuento en primera persona, como lo viví, porque a Zulema la crucé en bailes, en obras y en esa bendita locura de los sketches de la tele donde se convirtió en un personaje de culto.

Galperín había nacido el 18 de abril de 1936 y durante años se ganó el mango con tareas administrativas, como tantas y tantos que postergan sus ganas por la vida práctica. El click le llegó en los noventa: en 1997 se anotó en el taller de Entrenamiento Teatral del Teatro Regio, se formó en otros espacios y seminarios, y a partir de ahí no paró más. Se afilió a la Asociación en 2000 y empezó a sumar ficciones, publicidades, cine, teatro y plataformas, con una constancia admirable para cualquiera, y mucho más para alguien que arrancó tan tarde en la profesión.

La Abuela cocainómana y los personajes que la volvieron popular

Si hay algo que los lectores más jóvenes les van a agradecer es su paso por Duro de domar, el ciclo que conducía Roberto Pettinato. Allí, de la mano de Sebastián Presta, Zulema le dio vida a la célebre Abuela cocainómana dentro de Préstico, un segmento de sketches que se volvió de culto y que todavía se recuerda en compilados de humor de los noventa y de los dos mil. Era el tipo de papel que parece menor y sin embargo te queda tatuado: una señora descontrolada, desfachatada, querible, que rompía cualquier lógica con una mirada y con un timing que no se aprende, se tiene.

Pero ojo, no se quedó ahí. Su recorrido por la ficción fue largo y variadito. Participó en Chiquititas, en Gasoleros, en Poliladron, en Verdad consecuencia, en Primicias, en Epitafios, en Viudas e hijos del rock and roll y en Buenos chicos, entre otras. En plataformas se la vio en Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim, y también en la miniserie En París. O sea, delUnitario dramático a la comedia costumbrista, pasando por el policial, sin despeinarse.

  • Cine: Puan, La extorsión, Los justos, Eva Perón, Pacto de silencio, Blindado, Los adoptantes y La estrella roja.
  • Televisión: Chiquititas, Gasoleros, Poliladron, Verdad consecuencia, Primicias, Epitafios, Viudas e hijos del rock and roll y Buenos chicos, entre otras.
  • Plataformas: Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas, Gutiérrez is mai neim y la miniserie En París.
  • Teatro: Fango negro, en un colectivo que circulaba por Buenos Aires con el grupo Clan-Destino, y Motivos para levantarse por la mañana en el Teatro Arlequino.
  • Humor: la Abuela cocainómana junto a Sebastián Presta en los sketches de Duro de domar.

Una obra dentro de un colectivo y otros locos lindos

A mí lo que más me emociona es la parte teatral, y te lo subrayo porque tiene una poesía bárbara. En Fango negro, escrita por José Gabriel Núñez y dirigida por César Sambataro, Zulema actuó adentro de un colectivo que circulaba por la ciudad de Buenos Aires, con el público como pasajero. Imaginate la escena: una señora que había sido administrativa toda la vida, viajando con la ficción en un bondi de la línea que sea, cruzando esquinas reales con actores y espectadores mezclados. Eso no se ve todos los días, y habla de una mujer curiosa, arriesgada, con ganas de probar cosas nuevas hasta el final. Después participó de Motivos para levantarse por la mañana, de Germán Akis y Raúl Baroni, en el Teatro Arlequino, otra prueba de que lo suyo era subirse a un escenario y quedarse ahí, haciendo lío con buena onda.

En 2021, ya con 85 años, se anotó en Superhéroes y heroínas urban@s, una miniserie que nació de un taller de la Fundación SAGAI. Compartió el capítulo La página en blanco con María del Carmen Simari y Mirta Calza Citín, y lo hizo con la misma seriedad profesional con la que encaró cada proyecto desde su debut. Eso, para mí, es lo más conmovedor: nunca bajó los brazos, nunca se achicó, nunca dijo estoy grande para esto.

Una recomendación para el sábado a la noche

Si este finde te pinta quedarte en casa y ponerle al viejo ciclo de Duro de domar, o buscar en alguna plataforma algún capítulo de Chiquititas, de Poliladron o de Epitafios con la Galperín, hacelo. Ponete un vino, una birra o un café con leche, y mirala trabajar con esa mezcla de ternura y desfachatez que la hacían única. Y si andás con ganas de teatro, averiguá si el grupo Clan-Destino repone Fango negro: subirte a un colectivo y ver actuar a alguien como Zulema es de esas experiencias que te ordenan la cabeza. Después me contás. Abrazo grande a la familia, a los colegas de la Asociación Argentina de Actores y Actrices y a todos los que, como yo, la vamos a extrañar un montón.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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