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Aftas en la boca: la mayoría se va sola, pero hay señales que no conviene dejar pasar

Pequeñas, dolorosas y molestas. Las úlceras bucales suelen resolverse solas en una o dos semanas, pero cuando se repiten, crecen o aparecen junto con otros malestares conviene consultar. Una recorrida por sus causas, las señales de alerta y lo que dice la evidencia más reciente.

Por Constanza NietoSociedad y vida · 8 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Soy Constanza Nieto y esta vez la nota me la dictó el cuerpo. Porque a veces uno convive con una llaga en la boca durante días, la perdona, la soporta, y no imagina que esa pequeña molestia puede estar contando algo. Las aftas -esas úlceras que aparecen en la cara interna de las mejillas, debajo de la lengua, en las encías o el paladar blando- son tan comunes que muchos las consideran parte de la vida cotidiana. Y en la enorme mayoría de los casos lo son: se resuelven solas, sin tratamiento, en una o dos semanas. El problema empieza cuando se repiten, cuando duelen más de la cuenta o cuando vienen acompañadas de otros síntomas que ya no parecen un tema menor.

Qué son y cómo se distinguen de otras lesiones

Las aftas tienen un aspecto bastante reconocible: un centro blanquecino, gris o amarillento rodeado por un borde rojizo. Muchas veces, antes de aparecer, la zona avisa con ardor u hormigueo. A diferencia del herpes labial, no aparecen en la parte externa de los labios y no se contagian. Las más frecuentes son las pequeñas y redondeadas, que no dejan marca al desaparecer. Existe también una variante mayor, más profunda y dolorosa, cuya cicatrización puede extenderse hasta seis semanas, y una forma compuesta por múltiples ulceraciones diminutas que tienden a agruparse, como un enjambre.

Por qué aparecen: del cepillado al estado de ánimo

  • Traumatismos locales: morderse la mejilla, un cepillado agresivo, roces con brackets o prótesis mal ajustadas y quemaduras con alimentos muy calientes.
  • Estrés, cansancio y cambios hormonales asociados a la menstruación o el embarazo.
  • Carencias nutricionales de hierro, ácido fólico, zinc, vitaminas del complejo B y vitamina D.

Sobre este último punto hay evidencia reciente que vale la pena mirar con atención. Un metaanálisis publicado en 2024 en la revista BMC Oral Health encontró que las personas con aftas recurrentes presentaban con mayor frecuencia déficit de vitamina B12, bajas reservas de hierro medidas por ferritina y niveles reducidos de hemoglobina. Los propios autores aclararon que esa asociación no implica causalidad directa y que en algunos indicadores la evidencia disponible sigue siendo limitada. O sea: no por tener anemia se aftas, pero el vínculo está cada vez más estudiado.

Cuándo la afta deja de ser una molestia pasajera

Cuando las lesiones son múltiples o reaparecen con frecuencia, puede haber una condición de base que las explique. Entre las enfermedades asociadas figuran la celiaquía, la enfermedad de Crohn, el lupus, la enfermedad de Behçet, la artritis reactiva, infecciones virales, bacterianas o fúngicas y estados de inmunidad debilitada, incluido el VIH/sida. La recomendación, en esos casos, es no quedarse en el calmante y consultar para descartar o confirmar un cuadro mayor.

Las señales de alerta que piden consulta

  • Una llaga que persiste más de dos o tres semanas sin mejorar.
  • Lesiones que crecen, cambian de aspecto o aparecen en zonas poco habituales.
  • Dolor intenso que dificulta comer, hablar o dormir.
  • Aftas que se repiten con frecuencia o aparecen en gran cantidad.
  • Síntomas asociados como fiebre, diarrea, pérdida de peso, cansancio marcado o lesiones en otras partes del cuerpo.

Mi vecina Marta, de Balvanera, me lo resumió sin saber que estaba resumiendo medio artículo: «Yo tengo una afta grande, ¿puede ser?». La invité a sentarse, le conté lo que había investigado y le recomendé que, ya que le venía molestando más de lo habitual, no la dejara pasar. Como tantas veces, la salud empieza por prestar atención a eso que parece poca cosa. Porque las aftas, en general, son tan inofensivas como una amiga pesada: molestan, incomodan, pero se van. Cuando no se van o vuelven con insistencia, lo más sensato es preguntar. Aunque sea a Constanza Nieto.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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