Aquella vez que una desconocida cantó en una sala de espera y la Ro le erizó la piel
A dos meses de la muerte de Ernestina Pais, Rocío Igarzábal contó una historia que la dejó sin palabras: tres días después del accidente, mientras esperaba un estudio médico, una mujer empezó a cantar a los gritos "Todo está aquí", de Julieta Venegas, la misma canción que las dos amigas habían escuchado juntas en el auto. Una nota para entender por qué esa melodía hoy suena distinta en la vida de la actriz.
Mucho antes de que me ponga a contar lo que me tocó vivir en esta semana, te tiro la primera estrofa de "Todo está aquí", esa canción de la Venegas que la Ro eligió como bandera y que después terminóconvertida en una especie de mensaje de la Ernestina. Dale, escuchala conmigo: "No me digas que no / no me digas que nunca / no me digas que es tarde / que es el final". Y ahora sí, sentate, agarrá el café y bancame, porque lo que viene es de esas cosas que a mí, particularmente, me siguen dejando muda.
Quién es "la Ro" y por qué esta historia pesa distinto
Rocío Igarzábal, la Rosita, la chica que saltó a la fama con Patito Feo y que después se reinventó como cantante, actriz y compositora, estaba en pleno éxito con la gira de la obra que compartía con Ernestina Pais cuando la tragedia la cruzó de lleno. Eran dos meses de tournée, de viajes juntos de vuelta del teatro, de cenas compartidas y de una complicidad que se notaba cada vez que se las veía en escena. Por eso lo que te voy a contar a continuación no es un simple recuerdo: es un pedazo de la vida de la Ro abierto en canal, contado por ella misma en un programa de radio el jueves pasado, con la voz entrecortada y avisando de entrada que el corazón ya le latía fuerte antes de empezar a hablar.
La gira, el auto y la canción que se volvió ritual
En alguno de esos viajes de regreso del teatro, en medio de la ruta y con el cuerpo todavía caliente de la función, la Ro le confesó a la Pais que "Todo está aquí" -del MTV Unplugged de la Venegas, ese disco en vivo que sonó en todas las radios allá por 2003- era una de sus canciones favoritas. Tanto la marcó que se animó a componer un tema inspirado en esa melodía para su hija, que tiene que estar terminado para el disco que la cantante tiene previsto para el año que viene. Las dos la cantaban a los gritos en el habitáculo del auto, juntas, con esa mezcla de risa y llanto que solo se da entre amigas de verdad. Me imagino la escena y se me cierra la garganta, te juro.
Tres días después, una sala de espera y una señal imposible de explicar
El lunes 29 de junio, cuando todavía el país entero estaba shockeado por lo que había pasado el viernes anterior en San Isidro -Ernestina fue atropellada por un tren cuando iba camino al teatro para hacer la función de la obra que compartían-, la Ro fue a hacerse un espinograma. La sala de espera estaba casi vacía. Una señora mayor se le acercó, la reconoció y le soltó una frase que todavía hoy la Ro repite con el nudo en la garganta: su hijo había sido una de las últimas personas que habían estado junto a Ernestina en los momentos finales del accidente, y estaba muy mal por lo que le había tocado vivir. Cuando la llamaron para entrar al estudio, otra mujer -sentada a varios asientos de distancia, con su hijo chico al lado- empezó a cantar, en voz bien alta, sin que nadie se lo pidiera: "Todo está aquí...". La Ro se quedó paralizada.
“Se me erizó la piel. Yo sentí que me estaba diciendo que ella estaba bien.”Rocío Igarzábal
Por qué hoy la música de la Venegas suena distinto en la voz de la Rosita
Desde ese día en la sala de espera, la Ro asegura que la música de la mexicana tomó un lugar nuevo en su vida. No es casual: esa melodía dejó de ser una canción bonita para pasar a ser un puente, un cable directo con la Ernestina, una forma de sentirla cerca en los momentos más impensados. La Ro lo contó en la radio con una vulnerabilidad que a mí, particularmente, me conmovió hasta el tuétano, porque se notaba que no estaba actuando ni buscando un titular: estaba abriendo un capítulo íntimo de su duelo en vivo, frente a un micrófono que no le perdona nada a nadie.
La recomendación para el sábado que le cabe a esta historia
Si tenés un rato este finde, hacé como yo: ponete el MTV Unplugged de la Venegas a todo volumen, subí el volumen cuando llegue "Todo está aquí" y dejá que la canción te haga lo que tenga que hacerte. Y si querés sumarte a una salida con banda en vivo, fijate que este sábado hay mil opciones de cuarteto para desahogar la ñata en las pistas de baile de Buenos Aires: desde La Mona en el Kempes hasta los bailantas del Gran Rex y Quality Espacio. Pero antes, dale play a la Ro y a la Ernesta, que siguen juntas aunque sea a los gritos, cantando desde un auto que ya no existe pero que sigue andando por ahí.
