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Chris Paul se despidió de los Clippers con un destrato que le dejó cicatriz

El base retirado repasó en un podcast la decisión de la franquicia de cortarlo en plena gira, sin siquiera cruzarse con el coach Tyronn Lue. Cierra una carrera de lujo, pero sin el único trofeo que se le escapó.

Por Emiliano OviedoDeportes · 7 de septiembre de 2026 · hace 57 min

Arranquemos con una de tribuna del Kempes, a lo loco: hay despedidas que duelen más que un gol en offside. La de Chris Paul con Los Angeles Clippers entra en ese ranking de las que dejan marca, no por los números en el último tramo, sino por las formas. El 3 de diciembre de 2025, en medio de una gira visitante, la franquicia lo mandó de regreso a California sin que el entrenador Tyronn Lue se tomara siquiera cinco minutos para hablar cara a cara con él. A mí, como hincha neutral, me cuesta digerirlo.

Paul contó el episodio en el podcast Build or Break, donde no se guardó nada. Lo definió como una de las situaciones más irrespetuosas que le tocó vivir en dos décadas dentro de la NBA. La frase, cruda, resume el sentir de un jugador que volvió al club donde había sido figura con la idea de cerrar el círculo y terminó saliendo por la puerta de servicio.

“Es probablemente una de las cosas más irrespetuosas que me ha tocado atravesar. Te hace darte cuenta de que, sin importar lo que hagas o lo que hayas hecho, a nadie le importa.”Chris Paul, en el podcast Build or Break

El cierre que no fue

El rendimiento en la segunda etapa había sido flojo, eso hay que marcarlo. En dieciséis partidos promedió 2,9 puntos, 1,8 rebotes y 3,3 asistencias por encuentro. Su última actuación con algo de vuelo fue el 1 de diciembre ante Miami Heat, cuando aportó 8 puntos. Los números, la edad y la tensión interna del vestuario terminaron de empujar la decisión. Pero el cómo, para mí, sigue siendo lo que más llama la atención: una llamada administrativa, sin un cara a cara con el DT.

El propio Paul lo amplió con un costado muy humano, de padre y de marido, que suele quedar afuera del relato deportivo. Habló de sus hijos grandes y de su esposa, muy metida en el día a día del equipo. Señaló que la inversión familiar y emocional que habían hecho en la franquicia durante tanto tiempo hacía más doloroso el modo en que se manejaron las cosas. No fue solo un tema de camiseta: fue un tema de trato.

Lo que se fue con él

  • Doce Juegos de las Estrellas, una marca que lo ubica entre los bases más convocantes de la historia.
  • Once al mejor quinteto de la NBA y nueve al mejor quinteto defensivo, números de-diría-de-libro.
  • Líder de la liga en asistencias en cinco temporadas y en robos en seis.
  • Integrante del equipo del 75° aniversario de la NBA, el saludo de la liga a las grandes leyendas.
  • Dos medallas de oro olímpicas con Estados Unidos, en Pekín 2008 y Londres 2012.
  • El detalle que duele: nunca ganó un anillo. En 2021, con Phoenix Suns, cayó 4-2 en Finales contra Milwaukee Bucks después de arrancar 2-0 arriba.

Entre 2011 y 2017, Paul había sido el cerebro de la Lob City, ese equipo de volcadas imposibles que cambió la imagen de los Clippers. Volvió para una segunda etapa con la idea de cerrar donde mejor rindió, y terminó yéndose en silencio. La paradoja, casi literaria: el base que siempre tuvo la pelota en las manos, esta vez no pudo manejar el final.

Me queda una pregunta que va más allá del resultado y del promedio de puntos: ¿cuánto vale la trayectoria cuando llega la hora de los ajustes? Para mí, la respuesta la dio el propio Paul sin querer. Eligió hablar, eligió contar, eligió poner en palabras ese destrato. Y eso también es parte del juego, el que se juega en los pasillos y en los despachos, ese donde no hay estadística que sirva.

Su próximo rival ya no será otro equipo: será el tiempo, y la decisión de cuándo sentarse a mirar partidos en lugar de jugarlos. La hora, ahora, la maneja él.

EO

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