Cipolletti salió a medir la presión arterial y se encontró con una pregunta que muchos repiten sin pensar
Una jornada en el Complejo Cultural reunió a vecinos con cardiólogos, enfermeros y especialistas en emergencias para hablar de hipertensión, RCP y vacunas. Lo más disruptivo llegó de boca de un especialista que desmontó una creencia instalada.
El sábado a la tarde, en el parque del Complejo Cultural Cipolletti, la propuesta se notaba apenas uno se acercaba: sillas plegables, una mesa con tensiómetros, un stand del hospital y un grupo de personas que ya se acomodaba para empezar la caminata. Lo que arrancó a las 15 bajo el nombre "Cipolletti cuida tu corazón" reunió a médicos, enfermeros y vecinos en un formato abierto, pensado para que cualquiera pudiera acercarse a controlar la presión, capacitarse en reanimación cardiopulmonar (RCP) o, simplemente, sacarse una duda que venía cargando desde hacía meses.
Yo fui con la idea de observar y terminé hablando con Marta, una vecina del barrio Donna, que esperaba su turno para que le midan la presión. Me dijo que tenía dos razones para acercarse: una era corroborar un número que hace rato le daba alto en la farmacia; la otra, aprender a hacer las compresiones correctas por si le tocaba actuar. "Mi marido tuvo un problema del corazón hace unos años y siempre me quedé con la duda de qué hubiera pasado si alguien sabía lo que tenía que hacer", me contó mientras esperaba su turno.
La recomendación del cardiólogo: anotar antes de volver al consultorio
El cardiólogo Pablo Schvartzman, que atendió durante la jornada junto a un equipo de residentes de Cardiología de Leben Salud, insistió en un punto que muchos pacientes dejan de lado: llevar a la consulta un registro casero de la presión arterial. Lo que él sugiere a sus pacientes es medirse todos los días y anotar los valores durante al menos una semana antes del turno, una planilla simple que le permite ver cómo se fueron comportando los números y, sobre todo, ajustar el tratamiento sin tener que adivinar.
“A mis pacientes les pido que se midan y anoten durante una semana antes de la consulta. Con eso puedo ver cómo evolucionaron y decidir si hace falta ajustar algo.”Pablo Schvartzman, cardiólogo
La creencia que el especialista quiso desarmar
Las mediciones que se hicieron en el lugar también sirvieron para abrir un diálogo que, según contó el propio Schvartzman, se repite bastante: la idea de que la presión "aceptable" cambia con la edad y de que, por eso, un poco más alta en alguien grande es algo con lo que se puede convivir. El especialista lo planteó de modo directo: el endurecimiento de las arterias que puede acompañar al paso de los años no es una razón para tolerar valores más altos. La meta, sostuvo, es la misma en todas las etapas.
Qué se hizo en la jornada y quiénes se acercaron
- Controles de presión arterial a vecinos, a cargo de médicos y residentes de Cardiología de Leben Salud.
- Taller de reanimación cardiopulmonar (RCP) y explicaciones sobre uso de desfibriladores externos automáticos.
- Puesto de vacunación del hospital local.
- Caminata con marcha activa organizada por la Dirección de Deportes, seguida de una pausa de relajación.
- Espacio de la Universidad de Flores dedicado a la lactancia materna, en el marco del programa Paso a Paso.
- Presencia institucional del Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencias, la Asociación de Lucha contra la Obesidad y el Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes.
“La idea fue acercar información clara sobre enfermedades cardiovasculares y promover los controles de rutina, para que la gente los tenga incorporados como algo habitual.”Ayelén Quijada, directora municipal de Protección Civil
Antes de irme, busqué a Marta, que ya estaba por la segunda vuelta de la caminata y con la planilla de mediciones en la mano. Me dijo que había decidido empezar a anotarla esa misma tarde, antes de pedir un turno con su médica. "Hoy me fui con dos cosas que no tenía cuando llegué", me dijo mientras se acomodaba los auriculares para arrancar la marcha. Y agregó: "Una es una planilla para anotar la presión todos los días; la otra, la tranquilidad de saber que si me toca, puedo hacer algo".
