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Dolina, Doctor Honoris Causa: el maestro que ya tenía plaza, pero le faltaba el diploma

La Universidad de Buenos Aires distinguió al autor de La venganza será terrible con el máximo reconocimiento académico. Un acto emotivo en Ciencias Sociales, un mano a mano con Gabriel Rolón y el recuerdo de otros grandes que recibieron la misma honra.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · 4 de septiembre de 2026 · hace 4 h

"Yo soy del barrio de Flores, donde se escuchan tangos y milongas, y un día me encontré con la plaza del Ángel Gris, que es un personaje de mis novelas". Así podría empezar esta crónica, porque la frase la dijo Alejandro Dolina, el Negro, el maestro de la radio que el viernes pasado recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires en un auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales que explotaba de gente, de familia, de amigos y de fans de toda la vida.

Yo estuve ahí, mezclada entre las butacas, tratando de no emocionarme demasiado cuando vi subir al escenario al Flaco que un día me hizo creer que la literatura podía sonar en una FM. Y la verdad es que el Negro estaba cómodo, con ese traje que le queda siempre un poco grande, esa sonrisa tímida y esa manera de hablar que parece un tango dicho en voz baja. La ceremonia arrancó con el laudatio de Larisa Kejval, directora de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, que leyó un texto impecable sobre la trayectoria del homenajeado.

Un recorrido por casi cinco décadas de radio y de tinta

  • Estudió Letras, Historia y Música en la misma casa que ahora lo homenajea.
  • Publicó obras emblemáticas como Crónicas del Ángel Gris y Notas al pie.
  • Ganó el Martín Fierro de Oro 2022, cuatro premios Argentores y el Konex Diploma al Mérito 1991.
  • En 2001 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Conduce La venganza será terrible desde hace más de cuarenta años por Radio Nacional.

Lo que más me conmovió fue cuando Kejval contó algo que muchos sabemos pero que pocas veces se dice en voz alta en un ámbito académico: que Dolina tiene nombre de adjetivo y de verbo. "Decime un Dolina", se escucha en cualquier bar de Buenos Aires, y todos entendemos de qué hablamos. Es que el Negro inventó un idioma, un tono, una manera de mirar la literatura y la música popular desde un lugar que antes no existía. Por eso en el barrio de Flores, en lugar de poner una plaza con su nombre, le pusieron una con el nombre del Ángel Gris, uno de sus personajes. Es, como dijeron en el acto, "el triunfo de la prosa".

“Es uno de los pocos programas que compiten contra sí mismos en términos de audiencia.”Larisa Kejval, directora de la Carrera de Ciencias de la Comunicación

Después del laudatio vino el momento que todos esperábamos: el mano a mano entre Dolina y el psicoanalista Gabriel Rolón. Los dos se conocen de hace rato, y se nota. Hablaron del Bar de Cao, de los tangos que cantaba el padre del Negro, de la madre que le contaba cuentos de hadas, de la Vuelta de Obligado y de ese amor incondicional que Dolina siente por los barrios del sur. Rolón le preguntó cuál era su secreto para escribir así, y Dolina, con esa honestidad brutal que lo caracteriza, respondió algo así como que él no escribe, sino que "la prosa se le aparece" mientras da clases, mientras toma un café, mientras mira por la ventana. Yo lo escuchaba y pensaba en todos los que alguna vez prendimos la radio a las diez de la noche esperando que arrancara "La venganza", con esa introducción musical que es casi un himno.

Una tradición que crece: la UBA y la cultura popular

La distinción a Dolina no es un hecho aislado. La UBA viene reconociendo a los grandes de la música y la cultura argentina con el Honoris Causa. Este mismo año, la Cátedra de Música Popular de la carrera de Artes reconoció a Charly García, y pocos días antes, en la Facultad de Ciencias Médicas, le habían entregado el mismo título al Indio Solari, apenas veinte días antes de su muerte. Es una manera de decir que la universidad pública no le esquiva a la cultura popular, sino que la abraza, la estudia, la distingue. Y está bien que así sea.

Cuando le preguntaron qué otros referentes de la cultura popular argentina merecerían un reconocimiento así, Dolina tiró nombres con la generosidad que lo caracteriza. Yo me quedé pensando en muchos, pero la lista es larga y cada uno tendrá su preferido. Lo que sí tengo claro es que este Doctor Honoris Causa le llega al Negro en un momento justo: a los casi ochenta años, con la misma lucidez de siempre, con la radio todavía prendida y con esa prosa que sigue ganando batallas.

Si este sábado tienen ganas de escuchar a Dolina en vivo, La venganza será terrible sale por Radio Nacional a partir de las 23, y siempre, siempre, vale la pena quedarse hasta el final. Aunque sea para escuchar la última historia, el último cuento, la última ocurrencia de un tipo que ya es Doctor Honoris Causa pero que, para los que lo escuchamos desde pibes, sigue siendo simplemente el Negro del Ángel Gris.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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