Duelo de argentos en Nueva York: Navone y Etcheverry se sacan chispas en la tercera ronda del US Open
Los dos sacaron adelante partidos chivosos en Flushing Meadows y el viernes se cruzan por un lugar en octavos. Para mí, esto ya es lo más lindo que nos podía pasar como hinchada.
Amigos, acá estamos una vez más en plan hincha, con la Copa Davis a pleno y el tenis argentino haciendo ruido bien lejos de casa. La frase de tribuna del Kempes hoy no puede ser otra: «¡Vamo' lo' pibe'!» (pibes, los jóvenes), porque Mariano Navone y Tomás Etcheverry se metieron en la tercera ronda del US Open y, para colmo, les tocó compartir zona del cuadro. Traduzco para los que no siguen el día a día: van a tener que sacarse chispas entre ellos si quieren seguir soñando en cemento neoyorquino.
Navone barrió a un Berrettini que se rompió solo
El primero que sacó pasaje fue Navone, 49 del ranking, frente al italiano Matteo Berrettini, 43, en un partido que arrancó cuesta arriba y terminó de película. El europeo se llevó el primero 6-3 con un quiebre tempranero, y uno ya se olía la típica noche brava. Pero el de Chivilcoy, como buen porteño de ley, se acomodó sobre la marcha: quebró en los momentos clave del segundo y del tercero y dio vuelta la historia 6-3, 6-4. La parada de cachi (cachila, pelota) fue en el cuarto, cuando Berrettini se reacomodó y forzaron el tie-break. Ahí nomás, el tano cometió tres doble faltas, dos errores de drive con slice y un smash a la red, y el argentino se escapó 4-1 con dos miniquiebres y cerró 6-1. Tres match points tuvo que aguantar Navone antes de liquidarlo, pero lo liquidó igual. Los números no mienten: 77 errores no forzados del italiano contra 37 del argentino. Esa diferencia, querido lector, fue el verdadero set decisivo.
Etcheverry, lluvia mediante, volvió a sonreír en Nueva York
Minutos después saltó Etcheverry, 32 del mundo y platense hasta la médula, para enfrentar al británico Jacob Fearnley, 101. El partido arrancó derecho para el argentino, que se llevó los dos primeros 6-3 con quiebres quirúrgicos. Iba 5-3 arriba cuando se cortó la luz del cielo: la lluvia frenó el juego por casi una hora y media, lo que siempre es un riesgo para el que va ganando. Sin embargo, al volver, Etcheverry cerró el segundo set sin sobresaltos y mostró los dientes. El tercero se le escapó 6-3 con un único quiebre en el octavo game, y en el cuarto cedió el saque de entrada. Pero el zurdo (zurdo, zurdo, con la mano izquierda dominante) reaccionó con dos quiebres consecutivos y cerró 6-3 para sellar el pase. Resultado final: 6-3, 6-3, 3-6 y 6-3. Con esta victoria, Etcheverry igualó su mejor marca personal en Flushing Meadows: la tercera ronda que había alcanzado por primera vez en 2024. O sea, repite techo y, ahora, tiene la chance de romperlo.
- Navone (49°) venció a Berrettini (43°) por 3-6, 6-3, 6-4 y 7-6 (4) en cuatro sets.
- Etcheverry (32°) superó a Fearnley (101°) por 6-3, 6-3, 3-6 y 6-3, con interrupción por lluvia.
- Ambos ocupan la misma zona del cuadro y se enfrentarán el viernes por un lugar en octavos de final.
- Etcheverry igualó su mejor marca histórica en el US Open: tercera ronda, igual que en 2024.
El viernes, desde las 14 de la Argentina y con horario a confirmar por la organización, Navone y Etcheverry van a verse las caras en una llave ciento por ciento albiceleste. Gane quien gane, Argentina ya ganó: tiene un jugador en octavos de final y dos sonriendo. Como me gusta a mí esta clase de problemas. Próximo rival: el vencedor de la llave. Próxima cita: el viernes en el cemento de Nueva York. Nos vemos en la próxima nota, y mientras tanto, sigamos festejando este presente bárbaro del tenis nacional.
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