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El turismo receptivo alcanza su mejor primer semestre en un cuarto de siglo y se reconfigura el perfil del visitante

En los primeros siete meses del año ingresaron 3,4 millones de viajeros del exterior, 8% más que en igual período de 2025. Crece el flujo de larga distancia y cae el turismo terrestre de países vecinos.

Por Nicolás HerediaEconomía · 7 de septiembre de 2026 · hace 2 h

El turismo internacional receptivo de la Argentina atraviesa su mejor arranque semestral en 25 años, de acuerdo con un dato relevante del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) y un dato relevante de la Bolsa de Comercio. En los primeros siete meses de 2026 llegaron al país 3,4 millones de visitantes del exterior, lo que representa un incremento del 8% respecto del mismo período del año anterior. En julio, la suba interanual fue del 9%, confirmando una tendencia de recuperación sostenida después de dos años de caída.

Un récord de turistas de larga distancia

La cifra más llamativa corresponde al primer semestre: 1.434.001 visitantes de países no limítrofes, un registro que supera los niveles previos a la pandemia y que constituye el máximo para un primer semestre en los últimos 25 años. Se trata de un cambio cualitativo en la composición del flujo: mientras la llegada de turistas de países vecinos muestra una retracción, los viajeros de larga distancia —provenientes de Europa, Estados Unidos y Asia— explican buena parte del crecimiento.

El movimiento se concentra en las terminales aéreas. En el acumulado enero-julio, los ingresos por avión crecieron un 19% interanual, en tanto que los ingresos por vía terrestre cayeron un 4%. En ese sentido, Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana), sostuvo que «el tipo de cambio, relativamente bajo, hace que el turismo que venía esencialmente por una ventaja de precios se contraiga» (el tipo de cambio es el precio al que se compra y vende una moneda extranjera en el mercado local). El diagnóstico remite a un turista regional que aprovechaba la diferencia cambiaria, frente a un visitante de larga distancia con mayor poder de gasto y estadías más prolongadas.

Desde el sector privado identifican dos motores principales. Gabriela Ferucci, presidenta de la Asociación de Hoteles de Turismo, señaló como factores determinantes el aumento de la oferta de asientos en vuelos internacionales hacia el país y la devaluación del real brasileño (la moneda de Brasil perdió valor frente al peso argentino y eso abarató los costos para los viajeros brasileños). El segundo factor volvió más accesible el destino para el principal mercado emisor, que sigue siendo Brasil.

“La mayor conectividad aérea internacional, con nuevas rutas y aerolíneas y el incremento de frecuencias, amplió las alternativas para viajar desde Europa, Estados Unidos y otros mercados de larga distancia. El país reúne atributos muy valorados a nivel global, como su diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo (turismo enológico, centrado en regiones productoras de vino), las propuestas de naturaleza y aventura.”Paula Cristi, gerenta general de Despegar

Lo que cambió y lo que falta confirmar

  • El turismo aéreo internacional creció 19% interanual en el acumulado enero-julio, mientras que el ingreso terrestre cayó 4%.
  • Brasil se mantiene como el principal mercado emisor, favorecido por la devaluación del real.
  • El déficit de la balanza turística (la diferencia entre lo que gastan los turistas extranjeros en el país y lo que gastan los argentinos en el exterior) se ubicaría en torno a 5.700 millones de dólares, según estimaciones del Ieral.
  • Por cada visitante extranjero que ingresó al país, 2,1 residentes viajaron al exterior, una proporción similar a la de 2018 y mejor que la de 2025.
  • El cambio de perfil del turista —mayor gasto promedio y estadías más largas— todavía debe confirmarse con datos desagregados por nacionalidad y motivo del viaje.

El fenómeno, sin embargo, convive con un déficit estructural de la balanza turística. El Ieral estima que la brecha entre lo que gastan los visitantes extranjeros en el país y lo que gastan los argentinos en el exterior rondará los 5.700 millones de dólares en 2026. Queda por confirmar si la sostenida suba del turismo de larga distancia logrará compensar esa salida de divisas en el segundo semestre, cuando se concentran las vacaciones de verano en el Hemisferio Norte y se espera un aporte adicional de mercados emisores europeos.

NH

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