Jueves, 10 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaTurismo
Turismo /

Garbanzos con calamares: el guiso rápido que mejora con el paso de las horas

Con legumbres de conserva y anillas de calamar, el fuego encendido apenas supera los veinte minutos. La clave está en un sofrito corto y un hervor final que integra todo, con la ventaja extra de que al día siguiente el plato está todavía mejor.

Por Mercedes PizarroTurismo y sierras · 10 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Hay algo reconfortante en el ruido de los garbanzos cayendo sobre el sofrito, ese instante en que el humo sube y la cocina empieza a oler a puerto. Hace rato que tengo en la cabeza un guiso que reúna lo mejor de dos mundos: el abrigo de una legumbre y la frescura salada del mar. La buena noticia es que no hace falta pasar la tarde delante de la olla para conseguirlo.

La combinación de legumbres con mariscos arrastra una fama injusta de receta larga y complicada. Con un bote de garbanzos ya cocidos, unos anillos de calamar, cebolla, ajo, tomate y un poco de caldo de pescado, el tiempo activo en la cocina baja a unos veinte minutos. El secreto está en concentrar bien el sofrito antes de sumar el resto de los ingredientes, así el guiso corto queda con sabor profundo sin necesidad de horas de hervor.

El camino en la olla, paso a paso

  • Picar cebolla y ajo y rehogarlos a fuego medio hasta que transparentes, unos cinco minutos.
  • Sumar tomate rallado o trozado y cocinar hasta que el conjunto se concentre y pierda el agua, otros cinco minutos.
  • Incorporar los calamares limpios y cortados en aros o trozos, saltearlos apenas un par de minutos para que tomen color.
  • Agregar los garbanzos escurridos y cubrir con caldo de pescado, casero o de tetrabrik, hasta apenas tapar.
  • Llevar a hervor suave unos cinco minutos más, rectificar sal y pimenta, y apagar el fuego.

El resultado no es una sopa, sino algo intermedio, más cercano a un salteado húmedo que a un guiso caldoso. Esa textura es parte del encanto: el líquido justo para mojar pan sin inundar el plato.

Por qué conviene prepararlo la noche anterior

Acá aparece uno de los trucos que más rescato de la cocina de supervivencia: el plato gana al día siguiente. Las legumbres absorben el caldo restante, los sabores se asientan y el conjunto queda más redondo, con ese punto meloso que solo aparece cuando todo reposa junto unas horas en la heladera. En un taper hermético se lleva sin problema a la oficina y se recalienta al mediodía sin perder textura ni sabor. Es, en la práctica, un almuerzo resuelto con diez minutos de microondas.

Si el calamar no aparece, hay reemplazos que funcionan

El calamar no es la única puerta de entrada. La sepia, con su carne más firme y un sabor algo más marcado, aguanta el hervor corto sin volverse gomosa y aporta una variante con más cuerpo. Los chipirones, más chicos y tiernos, piden apenas un minuto de cocción, así que conviene sumarlos al final para que no se pasen de calor. Las tres opciones llevan al mismo plato, solo cambian los matices.

En la balanza nutricional, la jugada es de las más equilibradas que ofrece la cocina mediterránea: proteína vegetal de la legumbre, proteína magra del marisco y casi nada de grasa. Una preparación que abriga sin pesar, pensada para esos días de entretiempo en los que el cuerpo pide cuchara sin pedir siesta.

Un menú serrano para probar la receta

Si andás por las sierras de Córdoba y te tienta la idea de cocinar algo así, te dejo una recomendación concreta: en Villa General Belgrano, sobre la ruta provincial 5 a la altura del kilómetro 111, el restaurante Bierhaus sirve un guiso de garbanzos con centolla que va por la misma línea conceptual de esta receta y abre de doce a quince y de veinte a veintitrés. No es calamares, sí, pero la lógica es la misma: legumbre, producto de mar y caldo corto. Después, en la cocina de casa, ajustás la versión con lo que tengas a mano.

Te invito a probar este cruce improbable entre la alacena y la pescadería. Animate a sumar una legumbre a tu próximo guiso de mariscos y contame qué cefalópodo elegiste: calamar, sepia o chipirones. La cocina, como los ríos de sierra, siempre lleva algo nuevo cuando uno se anima a meterse hasta el fondo.

MP
Mercedes PizarroTurismo y sierras

Te puede interesar