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Un aula sobre ruedas: cómo Neuquén lleva oficios con salida laboral hasta los pueblos más apartados

Siete unidades móviles del Ministerio de Educación y el INET recorren parajes rurales, localidades cordilleranas y zonas de baja densidad poblable con cursos gratuitos de soldadura, tornería, gas, paneles solares y confección, entre otros. Ya son 463 los vecinos que terminaron su capacitación desde 2025.

Por Constanza NietoSociedad y vida · 31 de agosto de 2026 · hace 54 min

En el playón de la escuela de Huinganco, entre el polvo que levanta el viento de la cordillera y los perros que cruzan la calle principal, hay un contenedor abierto de par en par que parece cualquier cosa menos un aula. Adentro suena una amoladora, hay un banco de trabajo con morsas y un motor naftero desarmado en piecesitas. Ahí, a metros de la plaza, Mirta, la vecina que siempre me cuenta cómo marcha el pueblo, me dice mientras mira a los chicos soldar: "Antes, si querías aprender algo así, tenías que irte a Neuquén capital o a Cutral Có. Y no te volvías". Esa escena, repetida en once localidades neuquinas, es la postal que mejor explica una política pública que lleva un par de años dando que hablar en los parajes más alejados de la provincia.

Siete aulas que viajan con todo adentro

Lo que me tocó ver en Huinganco es una de las siete unidades educativas móviles que articulan el Ministerio de Educación de Neuquén y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica. Cada una es una estructura rodante equipada de acuerdo con el oficio que enseña: llevan herramientas, maquinaria y hasta el espacio acondicionado para que un grupo pueda trabajar cómodo. No son trailers vistosos ni aulas rodantes como las del cine itinerante: son, básicamente, talleres enteros comprimidos en una unidad que se mueve por caminos de ripio, por rutas de montaña y por huellas chaqueñas para llegar adonde un centro de formación profesional fijo no podría.

Lo interesante, y esto lo subrayo porque me parece lo más humano del programa, es que la oferta no se aplica con una lógica de molde único. En Huinganco, por ejemplo, se dictan talleres de mecánica de motores fuera de borda y nafteros, que son los que de verdad se rompen en una zona donde la pesca y el trabajo en el campo marcan la vida cotidiana. En Aluminé, en cambio, la unidad que llegó se especializa en energías renovables: instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos, algo que en una localidad cordillerana con horas de sol de sobra y tendido eléctrico débil tiene toda la lógica del mundo.

  • San Patricio del Chañar: gasista domiciliario y soldadura.
  • Plaza Huincul: tornería.
  • Mariano Moreno: moldería y patronaje de indumentaria.
  • San Martín de los Andes: soldadura y formación de docentes técnicos.
  • Huinganco: mecánica de motores fuera de borda y nafteros.
  • Aluminé: instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos.
  • También se ofrecen metalmecánica, mecánica automotriz y de motos, trabajo textil e instalación de sistemas de gas.

La grilla completa incluye oficios con demanda real en el mercado laboral neuquino: metalmecánica, mecánica automotriz y de motos, trabajo textil, instalación de sistemas de gas. No son cursos decorativos ni capacitaciones pensadas en un escritorio de Buenos Aires: están elegidos porque alguien en cada pueblo los pidió y porque hay empleadores, talleres y emprendimientos que los necesitan.

Quién mueve los hilos detrás de cada taller

La mecánica institucional, que a veces suena a burocracia espesa, en este caso está bastante aceitada. Los acuerdos se firman entre el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano de la provincia, los municipios locales y la Dirección de Educación Técnica. La coordinación general recae en el Centro de Formación Profesional N° 43, que es el que evalúa qué necesita cada región y adapta la oferta en consecuencia. Eso, en criollo, significa que si un intendente o un referente comunitario levanta el teléfono y dice "acá lo que falta es alguien que arregle paneles solares", existe un canal concreto para que esa demanda termine convertida en un curso gratuito con certificación oficial.

Desde que la red arrancó a funcionar en 2025, las aulas pasaron por Lonco Mula, Villa La Angostura, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Aluminé, Plaza Huincul, Chos Malal, Huinganco, Mariano Moreno, Centenario y San Patricio del Chañar. Son once localidades en las que ya completaron su capacitación 463 personas, según los registros oficiales. No es un número enorme si se lo compara con la matrícula de un CFP urbano, pero cuando uno piensa en lo que significa para un pueblo chico que alguien pueda aprender tornería sin subirse a un colectivo, la cifra empieza a pesar de otra manera.

“Antes, si querías aprender algo así, tenías que irte a Neuquén capital o a Cutral Có. Y no te volvías.”Mirta, vecina de Huinganco

Cuando me fui de Huinganco, Mirta me alcanzó en la puerta del taller móvil y me dijo, mientras se sacudía el polvo del delantal, que ya había tres pibes del pueblo trabajando en un gomerío de la zona con lo que aprendieron en el curso de motores. No es un dato que figure en ningún parte oficial, me aclaró, pero es el tipo de resultado que ningún anuncio de gestión puede fabricar a fuerza de marketing. Para los vecinos de a pie, la pregunta que queda flotando es la misma que se hacen en cada parada de esta ruta de aulas rodantes: cuántos vecinos de los suyos saben que esta opción existe, literalmente, a la vuelta de la escuela.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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