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Grabar la rutina para que un robot aprenda: el trabajo insólito de una mujer en India

Con un celular atado a la cabeza, registra cómo corta verduras o limpia. Lo que filma sirve para entrenar máquinas con inteligencia artificial y, de paso, le cambió la economía cotidiana.

Por Lautaro FaríasTecnología y ciencia · 22 de septiembre de 2026 · hace 56 min

¿Puede alguien ganarse unos pesos filmando mientras hace las cosas de la casa? Sí, y el dato no viene de un laboratorio futurista sino de una cocina real en India, donde una mujer convierte sus tareas en material de entrenamiento para robots con inteligencia artificial.

Divya vive en el distrito de Karur y dedica parte de su jornada a registrar actividades cotidianas con un teléfono sujeto a la cabeza. La cámara capta cada movimiento desde su punto de vista: cortar verduras, limpiar superficies, manipular objetos. Después, los videos se envían a proyectos que necesitan ejemplos humanos para enseñar a las máquinas cómo se hacen las cosas.

Por qué sirve filmar a una persona haciendo lo de siempre

Para que un robot con inteligencia artificial aprenda a moverse en una casa, necesita ver cómo lo hace un ser humano. Es parecido a cuando le enseñás a manejar a alguien que nunca tocó un auto: no alcanza con explicarle, tiene que mirar qué hace el otro con el volante, los cambios y los pedales. Con las máquinas pasa algo parecido: a partir de imágenes registran cómo se agarra un cuchillo, cómo se limpia una mesa o qué fuerza hace falta para mover una olla.

A diferencia de los autómatas que repiten una secuencia fija, estos robots buscan adaptar sus movimientos a entornos cambiantes. Una cocina o un living nunca son iguales: cambian los objetos, las distancias, la luz. Por eso, los videos de Divya son tan valiosos: muestran la variabilidad real de una tarea.

  • La cámara va atada a la cabeza para registrar la tarea desde la perspectiva de quien la ejecuta.
  • No todo lo filmado queda: de unas cuatro horas, se aprueban entre dos y dos horas y media.
  • Una actividad conocida puede llevar el doble de tiempo cuando hay que grabarla.
“Si normalmente me toma 30 minutos cortar verduras, este trabajo me toma una hora cuando tengo que grabarlo en video.”Divya

El dato no es menor. Filmar cuatro horas no significa cobrar cuatro horas: solo una parte del material pasa el filtro. Y algo tan simple como cortar verduras se vuelve un proceso más lento, porque hay que pensar en encuadre, en que las manos se vean bien, en que la luz acompañe. Es como intentar sacarte una buena foto mientras cocinás: la atención se divide.

Lo que cambió en su economía cotidiana

Divya cuenta que antes necesitaba pedirle plata a su marido incluso para recargar el saldo del teléfono. Con lo que gana grabando, hoy puede hacerse cargo de ese gasto y de compras chicas por su cuenta. No es un sueldo que saque a nadie de pobre, pero le dio margen propio, algo que en muchas casas todavía cuesta.

Su caso deja una pregunta incómoda: si la inteligencia artificial necesita aprender de nosotros para funcionar, alguien tiene que hacer ese trabajo de mostrarle cómo. Y ese alguien, muchas veces, termina siendo una persona en su casa, con un celular en la frente, registrando lo que ya sabe hacer. Si te sirve, probalo: la próxima vez que veas un video de un robot doblando ropa, acordate de que probablemente hubo alguien como Divya filmándose primero.

LF
Lautaro FaríasTecnología y ciencia

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