Grande de España: por qué sus creadores eligieron un desenlace ambiguo y qué podría pasar después
Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero explicaron el cierre de la miniserie de Netflix y dejaron abierta la posibilidad de continuar la historia, según la respuesta del público.
El final de Grande de España deja una sensación difícil de ordenar: hay pérdidas, pero también aparece una posibilidad de compañía para un hombre que se quedó sin aquello que definía su vida. Esa mezcla, según sus creadores, no fue casual: buscaron un desenlace capaz de reunir esperanza y amargura.
La miniserie de seis episodios, protagonizada por Antonio de la Torre y Alexandra Jiménez, nació con la idea de retratar a un aristócrata cerca de la ruina y a un mundo de títulos nobiliarios en decadencia. Pero Juan Cavestany contó que, a medida que avanzaba el proyecto, el vínculo romántico y sus tensiones empezaron a ocupar el centro de la historia.
Una relación sostenida por la necesidad de creer
Álvaro Fernández Armero explicó que los protagonistas advierten desde temprano que hay algo que no termina de encajar entre ellos, aunque prefieren no desarmar lo que están construyendo. Los dos necesitan aferrarse a la posibilidad de que les ocurra algo bueno, y esa expectativa atraviesa la serie más allá del retrato de la aristocracia venida a menos.
A mí me parece que ahí está una de las claves más humanas del cierre: no se trata de presentar una solución perfecta, sino de mirar a dos personas que encuentran motivos para seguir adelante aun cuando su relación está lejos de ser sencilla.
También ganó importancia otro vínculo que no estaba previsto desde el comienzo: el del personaje de Antonio de la Torre con su mayordomo, interpretado por Enric Benavent. Cavestany señaló que esa relación apareció durante el desarrollo y terminó mostrando una dependencia mutua, con rasgos que pueden recordar tanto a los de un padre como a los de un hermano.
Qué tendría que pasar para una segunda temporada
Cavestany confirmó que dejaron el desenlace abierto de manera deliberada porque consideran que ese universo todavía tiene historias para contar. De todos modos, una continuación dependerá de cómo responda el público y, según el guionista, necesitaría reinventarse en lugar de repetir la fórmula de la primera entrega.
Además, una eventual segunda parte debería resolver la ausencia de una actriz del elenco que falleció entre la producción y el estreno. Su personaje deja planteada una línea argumental hacia el futuro. Por ahora, los creadores invitan a leer el cierre desde la situación del protagonista: perdió su patrimonio, su casa y el proyecto que sostenía su identidad, pero encontró a alguien que le presta atención, aunque bajo condiciones irregulares.
Luz Brizuela, Cuarteto y espectáculos.
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