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Hairspray se despidió como la reina de la calle Corrientes y Sztajnszrajber se metió en la fiesta con filosofía y ballet

El musical de Betular, Radano y Morandi cerró su temporada 2026 en lo más alto del ranking teatral porteño. La gran sorpresa de la semana fue Mamá, soy un idiota, la ficción filosófica del Politeama que con apenas dos funciones se coló entre los diez más vistos.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · 4 de septiembre de 2026 · hace 7 h

Yo quiero que el ritmo de esta semana te entre por los pies, así que arranco canturreando, como cuando se abre un baile bien popular: "Buenos días, sol, buenas tardes, luna, a ustedes les canto mi canción". Esas zonceras que me saben a la primera vez que escuché a La Mona en lo de un tío, en una cocina con piso de baldosa y olor a café con leche. Pero no, hoy no toca cuarteto: toca teatro, que también tiene su música y su pulso, y la semana que se fue en la calle Corrientes volvió a latir con fuerza, con una campeona que se despide a lo grande y un visitante inesperado que se coló en la fiesta sin pedir permiso.

El podio de la semana, según Aadet

El ranking semanal de espectadores del circuito comercial porteño, ese que arma la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales con los datos de las productoras y las salas, tuvo como número uno a Hairspray, el musical que encabezan el chef pastelero Damián Betular, la cantante Alejandra Radano y la bailarina Sofía Morandi. La puesta se despidió de su temporada 2026 con la satisfacción de saber que la gente la eligió hasta el final, y según lo que se informó, tiene previsto regresar en marzo del año que viene. O sea, la dejó picando, como aquel baile que se corta a las cuatro de la mañana pero todos se prometen volver el finde que viene.

Detrás se acomodó Sottovoce, la comedia que reúne a Fernán Mirás, Carla Peterson, Adrián Suar y Lorena Vega, y en la tercera ubicación se metió Desde el jardín, con Guillermo Francella, que viene de gira por distintas salas y en esta temporada ocupa el Metropolitan, un teatro con menor cantidad de butacas que el Coliseo y El Nacional, donde se presentan los dos primeros puestos, y aun así se las arregla para colarse en el podio: un mérito extra para Francella y compañía. Completaron el top cinco Rocky, con Nicolás Vázquez y Dai Fernández en el Lola Membrives, y Una navidad de mierda, con Verónica Llinás, Alejo García Pintos, Anita Gutiérrez y Tomás Fonzi en el Premier.

El medio del ranking, con figuras pesadas y apuestas fuertes

  • Berlín, Berlín, con Pablo Rago, se sostuvo en la zona alta de la tabla.
  • Cuestión de género, con Moria Casán y Jorge Marrale, siguió sumando público.
  • Annie, con Lizy Tagliani, Miguel Ángel Rodríguez y Julieta Nair Calvo, completó el lote de la segunda mitad del ranking.

Ahora bien, si me preguntás qué fue lo que me llamó la atención de verdad, te lo digo con el corazón en la mano: la novedad de la semana no fue Hairspray, que ya venía haciendo ruido desde hacía rato. Lo que me sorprendió, y me imagino que a más de uno también, fue ver a Mamá, soy un idiota meterse en el noveno puesto del ranking con apenas dos funciones en la semana, en el Teatro Politeama, y superar a La función que sale mal, que había acumulado seis representaciones en el mismo período. Seis contra dos, y la que ganó fue la que menos se mostró: eso en la calle Corrientes no pasa todos los días, y cuando pasa hay que marcarlo.

Filosofía, pérdida y ballet: la apuesta del Politeama

Mamá, soy un idiota es una creación del filósofo Darío Sztajnszrajber, el que se hizo conocido dando clases abiertas y libros de divulgación, junto a la coreógrafa y bailarina Leticia Mazur. La obra está definida como una ficción filosófica que nace de una pérdida real en la vida de Sztajnszrajber, y por lo que se vio en estos dos functions tiene esa cosa de mezclar lo conceptual con lo sensible, lo pensado con lo bailado, que es justamente lo que uno va a buscar cuando se aleja un poco de la comedia de enredos o el musical de Broadway. No es un espectáculo para todo el mundo, pero el público que fue, volvió y volvió a pedir.

Mientras tanto, fuera del circuito comercial también hubo cierre fuerte: Invasiones I, la ópera rock con Elena Roger en el Teatro San Martín, terminó su temporada el domingo con 88 funciones a sala llena, una marca que habla a las claras del fenómeno que significa Roger cada vez que se sube a un escenario porteño.

Mi recomendación para este sábado

Si todavía no la viste, yo este finde me inclino por Mamá, soy un idiota, en el Politeama, justamente por lo que tiene de distinta: porque las tablas de Corrientes están acostumbradas a la comedia costumbrista, al musical con tutti y al drama de cartel, y de cuando en cuando aparece algo que te corre la modorra y te obliga a pensar mientras escuchás una coreografía. Después, si te queda ganas de algo más festivo, ahí tenés a Hairspray a la espera de su regreso en marzo y a Sottovoce y Desde el jardín sosteniendo la bandera del humor fino. Pero la sorpresa, che, la sorpresa de verdad fue la del filósofo que se animó a subir al ring de la calle Corrientes y le plantó dos funciones con las que muchos sueñan toda la temporada.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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