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Hormonas en movimiento: seis ajustes cotidianos para equilibrar el cuerpo y no volverse loca en el intento

El estrógeno y la progesterona no son lo único que se mueve por dentro: cortisol, tiroides, insulina y melatonina también cumplen su parte. Cuatro endocrinólogas explican cuándo conviene prestar atención y qué hábitos simples pueden marcar la diferencia.

Por Constanza NietoSociedad y vida · 8 de septiembre de 2026 · hace 53 min

Lo veo cada mañana cuando bajo a comprar el pan a la esquina de casa, en el barrio de Villa Crespo: las vecinas que se cruzan en la verdulería, la del kiosco de siempre, Marta, que atiende desde hace veinte años y siempre tiene una palabra para cada una. Hablamos de cansancio, de noches en vela, de menstruaciones que se vuelven un misterio, y aparece una y otra vez la misma pregunta: qué nos pasa por dentro cuando el cuerpo parece desajustarse sin aviso. Las hormonas, que no permanecen nunca iguales a lo largo del día, son una de las respuestas más frecuentes, y por eso me pareció útil ordenar lo que cuatro endocrinólogas le contaron a la prensa especializada sobre cómo cuidarlas con hábitos concretos.

La idea central es importante y vale la pena repetirla antes de seguir: las hormonas fluctúan de manera intencional a lo largo del día y del ciclo menstrual. La endocrinóloga reproductiva y ginecóloga Li-Shei Lin lo explica con claridad cuando dice que la meta no es que los niveles sean idénticos cada jornada, sino que el organismo funcione bien y los síntomas queden bajo control. La especialista Rekha Kumar, profesora de medicina clínica en Weill Cornell, completa que existe una alteración concreta cuando una o más hormonas se alejan de sus rangos y eso produce señales perceptibles en el cuerpo.

Cuando el cuerpo avisa: síntomas que justifican una consulta

  • Menstruaciones irregulares o ausentes, incluso por varios meses seguidos.
  • Fatiga que no cede aun cuando se descansa lo suficiente.
  • Dificultades para conciliar el sueño o despertares frecuentes durante la noche.
  • Cambios de humor persistentes, ansiedad o irritabilidad sin causa clara.
  • Sofocos y sudores nocturnos, sobre todo a partir de cierta edad.
  • Disminución del deseo sexual que se sostiene en el tiempo.
  • Caída del cabello, piel más seca o aparición de acné sin explicación.
  • Variaciones de peso que no se explican por cambios en la alimentación.

Las causas detrás de esos avisos son variadas y conviene tenerlas presentes para no quedarse solo en el síntoma. Estrés sostenido en el tiempo, cambios importantes de peso, ciertos medicamentos y enfermedades como los trastornos de tiroides, el síndrome de ovario poliquístico y la insuficiencia ovárica prematura entran en el listado. La endocrinóloga Carla DiGirolamo agrega que la perimenopausia y la menopausia generan transformaciones hormonales significativas: señala que entre el 80 y el 85 por ciento de las mujeres experimentará síntomas en esa etapa, y que algunos pueden ser verdaderamente debilitantes. Saberlo ayuda a no minimizar lo que se siente ni a atribuirlo solo a los nervios.

Seis hábitos que pueden ayudar a regular las hormonas

  • Moverse con regularidad: la endocrinóloga reproductiva Sheeva Talebian destaca que el ejercicio ayuda a regular la insulina, el cortisol, el estrógeno y la progesterona. La Asociación Americana del Corazón sugiere al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, más dos días de ejercicios de fuerza.
  • Alternar intensidad: Talebian aclara que los entrenamientos muy exigentes elevan el cortisol de manera transitoria, por lo que conviene combinarlos con caminatas, yoga o pilates para no sostener ese pico.
  • Cuidar el sueño: dormir bien es central porque la melatonina y el cortisol dependen en buena medida del descanso. Mantener horarios regulares y reducir pantallas antes de acostarse favorece el equilibrio hormonal.
  • Atender la alimentación: una dieta variada, con suficiente proteína, fibras, grasas saludables y verduras, colabora con la regulación de la insulina y del estrógeno. Evitar largos períodos sin comer ayuda a sostener la energía.
  • Gestionar el estrés: prácticas como la respiración profunda, la meditación o los paseos al aire libre pueden atenuar los picos de cortisol que alteran el ciclo menstrual y el humor.
  • Evitar el cigarrillo y moderar el alcohol: ambos influyen en el metabolismo del estrógeno y en la calidad del sueño, según coinciden las especialistas consultadas.
“El cuerpo nos habla todo el tiempo. Cuando algo se desajusta, conviene escuchar y consultar antes de acostumbrarse a sentirse mal.”Carla DiGirolamo, endocrinóloga

Cuando vuelvo al kiosco de Marta y le cuento todo esto, me mira con esa mezcla de incredulidad y alivio que tengo visto tantas veces en estas conversaciones de barrio. Dice que por fin entiende por qué hay semanas en las que no puede con el alma y otras en las que parece otra. No se trata de volverse especialista ni de obsesionarse con cada análisis, sino de incorporar pequeños cambios sostenidos en el tiempo y, sobre todo, de consultar cuando los síntomas se repiten. Las hormonas no son un enemigo silencioso ni un misterio insondable: son parte del cuerpo, se mueven, y con los hábitos adecuados se las puede acompañar para que el día a día vuelva a sentirse propio.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

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