Inflación de agosto: cinco consultoras la ubican entre 1,4% y 1,9% y proyectan un septiembre sin grandes cambios
Alimentos y bebidas lideraron la moderación, mientras servicios, combustibles y tipo de cambio aparecen como los frentes que pueden sostener la presión sobre los precios en los próximos meses. Analytica estima que el IPC transitará entre 1% y 2% hasta fin de año.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto habría cerrado entre 1,4% y 1,9%, según las mediciones semanales difundidas por cinco consultoras privadas, en lo que constituye una desaceleración clara respecto del 2,1% registrado en julio. La Fundación Libertad y Progreso aportó la estimación más baja, con 1,4%; seguida por EcoGo, con 1,5%; C&T Asesores Económicos, con 1,6%; Analytica, con 1,7%; e Invecq, con 1,9%. La coincidencia entre las cinco firmas en un rango estrecho refuerza la lectura de una inflación en baja, aunque todavía lejos de retomar el sendero de un dígito mensual consolidado.
Alimentos y bebidas, el ancla de la moderación
El rubro de alimentos y bebidas fue el principal responsable de la trayectoria descendente. De acuerdo con los relevamientos de las consultoras, su variación mensual se ubicó por debajo del índice general en la mayoría de las mediciones: la Fundación Libertad y Progreso reportó una suba de 1,1% para el rubro durante agosto, mientras que EcoGo detectó un aumento de apenas 0,3% en alimentos durante la última semana del mes, lo que la llevó a recortar su proyección general en 0,1 punto porcentual respecto de la semana previa. Invecq, por su parte, registró una caída de 0,1% en los precios durante la cuarta semana, una señal de menor presión hacia el cierre del mes.
- Verduras: suba acumulada de 5,6%.
- Frutas: suba acumulada de 2,6%.
- Carnes y derivados: suba de 0,7%.
- Otros alimentos: suba de 0,9%.
Los incrementos registrados en verduras y frutas superaron con holgura el promedio del rubro y reflejan la sensibilidad de esos productos a factores estacionales (variaciones propias del calendario agrícola) y climáticos. Aun así, esos movimientos no alcanzaron para revertir la tendencia general a la baja que mostró la canasta de alimentos en su conjunto durante agosto.
Servicios, combustibles y tipo de cambio: los frentes que quedan abiertos
El panorama cambia cuando se observa la dinámica de los servicios privados. Las tarifas de internet y telefonía celular registran subas superiores al 2% mensual, un ritmo que se ubica por encima del índice general y que les otorga un peso creciente dentro de los rubros que el consumidor paga de manera recurrente (los llamados gastos fijos del hogar). Se trata de un segmento donde la actualización de precios suele seguir la evolución del tipo de cambio y de los costos dolarizados, lo que lo convierte en un vector de presión adicional sobre el índice.
En paralelo, el precio internacional del petróleo agrega incertidumbre para septiembre. El barril de Brent, referencia para el mercado argentino de combustibles, cerró la semana pasada en USD 95, por encima de los USD 90 que la empresa YPF tomó como base para el último ajuste en surtidor. Esa diferencia de cinco dólares por barril deja abierta la posibilidad de un nuevo aumento en el precio de la nafta y el gasoil, con impacto directo sobre el transporte y la cadena de distribución de alimentos, dos componentes que eventualmente se trasladan al consumidor final.
“Para los próximos meses, los economistas no anticipan una caída rápida. Ricardo Delgado, de Analytica, proyecta que la inflación transitará entre 1% y 2% hasta fin de año, con registros en la zona del uno coma. Para septiembre, estima un resultado parecido al de agosto, una visión que coincide con la del resto de las consultoras consultadas.”Ricardo Delgado, de Analytica
En definitiva, el cuadro de agosto muestra una inflación que modera su ritmo pero que todavía encuentra focos de tensión en los servicios regulados y en los bienes atados al precio del petróleo y al tipo de cambio. Resta confirmar la cifra oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que se difundirá en la fecha habitual del calendario y permitirá contrastar las estimaciones privadas con el dato efectivamente publicado por el organismo. A partir de esa referencia se calibrará el piso sobre el cual se proyecten los registros de septiembre y del último tramo del año.
