Martes, 8 de septiembre de 2026
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La luz propia que inventó Nolan para rodar la batalla nocturna de su Odisea: la historia del Pyrahedron

Una pirámide LED portátil, pensada para imitar las llamas en el asedio a Troya, terminó iluminando cada escena nocturna de la película. Crónica de un dispositivo que nació en el rodaje y se volvió protagonista.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · 8 de septiembre de 2026 · hace 53 min

Mirá, te cuento una de esas cosas que uno descubre y dice: ¿cómo no se le había ocurrido a nadie antes? Resulta que mientras Christopher Nolan empezaba a rodar La Odisea en Marruecos, se topó con un quilombo de esos que parecen no tener solución: la primera escena que iban a filmar era el asedio nocturno a Troya, con cientos de extras, en un decorado a 360 grados, y la luz tenía que parecer fuego. Fuego de verdad, no un fueguito. Pero el fuego real estaba descartado por una cuestión de seguridad en un set de esas dimensiones, y los focos convencionales no daban ni para empezar. Ahí fue donde el director de fotografía Hoyte van Hoytema, un holandés que ya viene trabajando con Nolan desde hace un buen rato, se sentó a pensar con uno de sus muchachos y terminó armando un aparato que hoy le está dando la vuelta al mundo: el Pyrahedron.

Te lo resumo así de claro para que lo entiendas: el Pyrahedron es una pirámide chiquita, de poco menos de un metro por cada lado, hecha con tres triángulos equiláteros. Cada cara tiene seis circuitos con forma de panal de abejas y, adentro de cada circuito, seis LEDs COB, que son unos leds potentes que se usan mucho en cine. Si hacés la cuenta, te da 36 píxeles por cara, o sea 36 puntitos de luz que se pueden manejar de manera independiente. Lo revolucionario del asunto es que, como tiene forma de pirámide, la luz sale en tres dimensiones, no en un plano como pasa con los paneles LED comunes. Y eso, a la hora de imitar el fuego, cambia todo, porque una llama real tiene volumen, no es una mancha chata pegada a una pared.

Un invento nacido en el set, no en una fábrica

Lo que más me gusta de esta historia es que el aparato no nació en un laboratorio ni en la cabeza de un fabricante de equipos, sino en pleno rodaje, a la vista de todos. Van Hoytema lo contó con estas palabras, que me parecen que vale la pena que leas despacio: "Me pregunté si podríamos crear una fuente de fuego impresionista que se comportase exactamente como el fuego, que tuviese más o menos la misma forma, que se pudiese mover con facilidad y que estuviese alimentada con baterías". O sea, el pibe quería algo que pareciese fuego de verdad, que se pudiera mover como un fuego y que no necesitara un cable atado a un generador. Y lo logró, a fuerza de prueba y error junto con Noah Shain, que era el programador del panel de luces.

Dos versiones, una misma idea

  • Las Dumb Pyra, que eran las más simples: se enchufaban a una batería y mostraban un patrón de fuego fijo, sin más misterio.
  • Las Smart Pyra, que eran la versión inteligente: permitían elegir entre 36 apariencias distintas y se controlaban desde una consola de luces, como cualquier luminaria profesional.
  • Las dos versiones admitían también la posibilidad de reproducir videos de llamas reales a baja resolución, lo que les daba todavía más realismo.
  • Los aparatos se fabricaron en Beijing, en China, y se hicieron pensando en que se pudieran producir en serie, transportar fácil y mover en el set sin complicarse la vida.

En el rodaje los usaban de todas las maneras que te puedas imaginar. Los pegaban a las paredes, los atornillaban a estructuras, los apoyaban en el piso y los dejaban ahí nomás, aprovechando que la pirámide se sostiene sola y pesa poco. Las mediciones que manejaban los técnicos eran de T4 a unos tres metros de distancia con un ISO 500, que es un rango más que razonable para rodar en exteriores de noche. Pero lo más lindo de todo, y esto es lo que a mí me parece que es la verdadera noticia, es lo que terminó pasando: lo que arrancó como una solución para una sola escena terminó siendo la fuente de luz de TODAS las escenas nocturnas de la película. Van Hoytema lo dijo sin vueltas: "Las unidades eran creíbles, se podían producir en masa y eran fáciles de transportar y de manejar. Se convirtieron en nuestra luz de preferencia para todas las escenas nocturnas".

Pensalo un segundo: Nolan y su gente fueron a filmar la Odisea con una herramienta que todavía no existía, la inventaron en el camino, la resolvieron en medio del rodaje, y esa misma herramienta terminó iluminando cada noche de la película. A mí, que vengo siguiendo a Nolan desde hace años, esto me confirma algo que siempre sospeché: a este hombre le gusta llegar al set con problemas sin resolver y resolverlos en el momento, en vez de llegar con todo cerrado de antemano. Y la prueba está ahí, convertida en una pirámide con luces que, te apuesto, va a terminar siendo la próxima gran innovación en equipos de cine de acá a unos cuantos años.

Si te copa el mundo del cine y querés que te siga contando estas historias, te tiro la pregunta de siempre: ¿qué otro problema técnico de una película grande te gustaría que te desarme en estas páginas? Yo tengo varias guardadas en el tintero, pero siempre es lindo saber qué te interesa a vos, que estás del otro lado leyendo.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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