La plancha de Flores: lo que vio el árbitro, lo que no quiso ver el VAR y lo que Boca se llevó de regalo
Lanús perdió en la Bombonera y se volvió a Buenos Aires con la bronca lógica: una entrada criminal sobre Sasha Marcich que terminó en amarilla y que la cabina de Delfino miró para otro lado. Pellegrino, Izquierdoz y Russo salieron a hablar.
Acá estamos de nuevo, muchachos, otra vez hablando del VAR como si fuera el kiosco de la esquina: abierto, pero sin atender a nadie. Lo que pasó anoche en la Bombonera fue una plancha (entrada fuerte, sin intención de jugar la pelota, de las que te pueden dejar sin carrera) de novela: Leonel Flores llegó tarde, con los tapones por delante, y se le subió a la pierna izquierda a Sasha Marcich a los 12 minutos del primer tiempo.
El pibe de Lanús quedó tirado en el césped como bolsa al piso y los propios jugadores del Granate, que son los que más rápido se acuerdan del reglamento cuando les conviene, se le fueron al humo al juez. Pablo Dóvalo, que es el árbitro de la patada, sacó la tarjeta amarilla y siguió como si nada. Después, cuando la jugada pasó por el VAR, Germán Delfino y Javier Uziga la miraron por televisión, se miraron entre ellos y decidieron no llamar al árbitro al monitor. Así, nomás, sin más.
El banco se desató
“La jugada es muy clara, es una jugada con la pierna a la altura del gemelo, casi rodilla. Con la línea al lado, el VAR, cámaras. Ni siquiera consultarla es triste, no puedo decir otra cosa.”Mauricio Pellegrino, entrenador de Lanús
Pellegrino, que es un técnico con cara de no querer estar en el ojo de la tormenta, esta vez no se guardó nada. Contó, casi sin querer, lo que se vivió adentro de la cancha cuando sus propios jugadores lo empezaron a buscar para entender qué había pasado: Los jugadores me preguntan por qué, si es una jugada tan clara. Lo dijo con ese tono de técnico europeo que pide explicaciones como si estuviera en un master de coaching, pero acá las respuestas las daba un video de tres segundos.
El que se prende fuego
Después habló el capitán Carlos Izquierdoz, que es de los que te dicen las cosas de frente y no se lavan la boca con agua bendita. Largó una frase que recorrió el vestuario y que pinta de cuerpo entero al arbitraje argentino: Me llevo bien con Dóvalo. Él me dijo tengo personalidad para dirigir, aunque con otras palabras. Después, viendo la jugada, creo que le faltó personalidad para echar a un jugador de Boca a los 10 minutos. Y remató, con la ironía del que ya se comió muchos chamullos (cuentos, promesas que no se cumplen): No sé qué hubiese cobrado si el planchazo lo metíamos nosotros.
“Fue una clara expulsión. Cada vez que Delfino está en el VAR tenemos problemas. Yo preferiría que Delfino no nos dirija más.”Nicolás Russo, presidente de Lanús
Y como si fuera poco, se prendió el presidente Nicolás Russo, que suele ser el más diplomático de los tres, pero esta vez se mandó una declaración para enmarcar. Reconoció que el árbitro de campo pudo no haber visto bien la jugada por la distancia, pero le soltó la mano a la cabina del VAR y no se la devolvió más. Cada vez que Delfino está en el VAR tenemos problemas fue el título perfecto para una novela que el Granate ya se sabe de memoria.
- Boca se llevó los tres puntos en una Bombonera caliente.
- Lanús perdió y se volvió a casa masticando bronca con tres voces distintas: técnico, capitán y presidente.
- El próximo compromiso del Granate es clave para pasar la página y dejar atrás la noche de la Bombonera.
Lo que viene
Ahora el equipo del Sur tiene que levantar la cabeza rápido, porque en el fútbol argentino si te quedás revolcando en la bronca te pasa por encima el próximo tren. Lanús vuelve a jugar en condición de local el próximo fin de semana, desde las 17, por la fecha siguiente del torneo. Habrá que ver si para ese partido ya se le pasó la calentura o si la herida de la Bombonera todavía sigue abierta.
