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La sombra de Vadalá detrás de cámara: dos hijos de su exmarido le meten presión judicial a la serie de Moria en Netflix

Ramiro se sumó a la demanda que ya había iniciado Ingrid, ambos hijos del ex de la vedette. Piden plata y disculpas públicas por cómo quedó pintado su padre en la ficción. Mientras tanto, la defensa de Moria salió a marcar la cancha.

Por Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos · 10 de septiembre de 2026 · hace 59 min

Menos de un mes después del desembarco de la serie biográfica de Moria Casán en Netflix, la producción se encontró con un frente judicial que se ensanchó más rápido de lo que imaginaban sus abogados. Yo lo sigo de cerca porque me parece que toca uno de los temas más picantes del mundo del espectáculo: hasta dónde puede llegar una cámara cuando cuenta la vida de alguien que todavía tiene familia dando vueltas por ahí.

La primera en mover los hilos fue Ingrid, una de las hijas que el capitán Luis Vadalá tuvo en su paso por la vida de la vedette. Pero la novedad de los últimos días es que Ramiro, su hermano, también decidió salir a pelear y le metió una demanda a Netflix, a la productora, a Moria y, como si fuera poco, al mismísimo director del proyecto, Javier Van de Couter. La diferencia con el reclamo de la hermana no es menor: mientras Ingrid ya tuvo su primera audiencia, Ramiro todavía espera la suya, prevista para fines de septiembre.

Los tres puntos del reclamo

  • Daño psicológico, un argumento que la familia viene sosteniendo desde que la serie se publicó.
  • Daño moral, la parte más sensible del expediente, la que duele en lo cotidiano.
  • Perjuicio a la imagen del padre, el eje central de toda la discusión.

Lo que más leo en el expediente es que la familia no le pide a Netflix que baje la serie ni que recorte una sola escena. No, el reclamo va por otro lado: plata y disculpas públicas. Dicen que la ficción pintó al viejo capitán en situaciones de consumo de sustancias y de violencia, y que esa postal habilitó todo tipo de comentarios en las redes y en los pasillos del espectáculo. Hay una escena puntual que les resulta inaceptable, y la entienden como una afrenta: el personaje aparece desnudo delante de una hija menor de edad.

Acá viene un detalle que a mí, como espectadora del bailongo y de la tele, me llama la atención. La serie jamás nombra a Vadalá por su apellido, lo llama siempre por su nombre de pila, como si fuera un gesto de prudencia. Sin embargo, para los hijos del capitán, el dibujo del personaje termina siendo igual de identificable y por eso siguen dolidos.

La palabra del abogado de Moria

“¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?”César Carozza, abogado de Moria Casán

El letrado salió a responder por lo bajo y por lo alto. Cuestionó uno de los puntos del reclamo, el que objeta una escena donde al personaje se lo presenta con un origen humilde y laburando de mecánico. Para Carozza, esa descripción no tiene nada de agraviante, y la pregunta que dejó flotando es la mejor síntesis de la defensa: cuándo un oficio se convirtió en insulto.

Hay un dato que me parece clave para entender la pulseada. En 2007, el propio Luis Vadalá se prestó al reality Gran Hermano Famosos y contó en primera persona, con cámaras prendidas las 24 horas, varios de los episodios que hoy la serie lleva a la pantalla. Esa coincidencia es la que la defensa de Moria probablemente va a usar para discutir el reclamo de los hijos.

A mí lo que me queda dando vueltas es la pregunta del final, esa que le dejaron a los lectores: si una producción biográfica debería tener límites legales a la hora de retratar a personas del entorno del protagonista. En el mundo del cuarteto y del teatro de revista siempre se dijo que la mejor defensa de un artista es contar su propia historia antes que otro se la cuente. Pero acá hay una familia que siente que la cámara se pasó de rosca, y una defensa que asegura que no se dijo nada que no se haya dicho antes. La audiencia de septiembre va a empezar a ordenar este cruce.

Para el sábado que viene, mi recomendación pasa por otro lado: si todavía no viste la serie, dedicate a verla con tiempo y con la cabeza fría, y después sacate las dudas conversando con quien la haya visto. A veces la mejor manera de no quedar pegado en el ruido del patio del baile es ir a la fuente y leer los papeles uno mismo.

LB
Luz BrizuelaCuarteto y espectáculos

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