"Las calles que vi tantas veces en la pantalla, hoy tienen dueño propio": la nueva Resident Evil de Zach Cregger ya está en la sala
Bryan se abre paso entre Raccoon City, una granja y un hospital en una historia original escrita por el director de Barbarian, que recupera criaturas, puertas cerradas y la búsqueda de municiones que hicieron famosa a la saga de Capcom.
Te juro que mientras veía esta peli me volví a acordar de las noches en que me quedaba pegado al joystick, con la linterna gastándose y el corazón en la boca. La nueva Resident Evil que dirige Zach Cregger, el mismo de Barbarian, vuelve a Raccoon City pero con una historia original, sin Leon ni Claire como protagonistas: acá el que se manda la aventura es Bryan, un pibe que tiene que cruzar la ciudad mientras Umbrella se le va de las manos.
Lo lindo que tiene esto, y te lo cuento de cerca porque lo sentí en la butaca, es que Cregger no viene a contar de nuevo lo de siempre. Toma el universo que la gente ya conoce y lo pone al servicio de un relato propio. Por eso la peli se siente como volver a entrar a esa mansión del primer juego, pero con un guión que no da todo masticado.
Lo que te vas a encontrar en la sala
- Un recorrido que pasa por las calles de Raccoon City, una alcantarilla, una granja y un hospital, con el laboratorio de Umbrella como telón de fondo del brote biológico.
- Los científicos de la farmacéutica interpretados por Paul Walter Hauser y Zach Cherry, que intentan tapar el desastre que ellos mismos desataron.
- Puertas cerradas con llave y accesos bloqueados, el clásico recurso de la saga para que tengas que revolver cada rincón antes de avanzar.
- Un arsenal que se va completando de a poco: primero una pistola, después una escopeta y más adelante un rifle de asalto, sin olvidar la búsqueda de cartuchos en la granja para poder usarla.
- Una linterna que te salva la vida en la nieve y en las cloacas, pero que también te puede entregar a los enemigos, tal como pasaba en los juegos.
- Criaturas bien reconocibles: un perro dentro de un granero al que se le abre la cabeza y le salen tentáculos, un bicho que te tira vómito ácido en el ascensor del hospital y un monstruo hecho de restos de cuerpos que crece a medida que suma nuevos trozos.
Para mí lo más humano de la peli, y ahí te tiro la parte emotiva, es que no te tira toda la acción encima sin respiro. Cregger se toma su tiempo para mostrar a estos dos científicos de Umbrella haciéndose cargo del quilombo que armaron, y eso le da una textura más adulta a la franquicia. Es como si por un rato el género dejara de ser puro susto y se sentara a charlar con vos.
El viaje completo de Bryan arranca en 1996 con la mansión y sigue en 1998 con Raccoon City, cuando aparecieron Claire Redfield y Leon Kennedy. Esa línea de tiempo es la que el director rescata con cariño, escena tras escena, para que el fan de toda la vida se sienta en casa y el que va por primera vez también se ubique.
Mi recomendación para el sábado es la de siempre: andá tranquilo, comprate las pochoclos grandes y dejate llevar. La peli dura lo justo, no te aburre y te deja con ganas de prender la Play de nuevo. Si te gustó Resident Evil en cualquiera de sus formas, esta vuelta al cine te va a pegar de lleno en la nostalgia, y si nunca jugaste, también te la vas a pasar bien, porque la historia se banca sola.
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