Neuquén respiró con cuidado: seis jornadas de agosto se tiñeron de aire contaminado, según un estudio de la UNCo
Un monitoreo conjunto de la Universidad Nacional del Comahue y la firma Clean Air Data detectó picos de material particulado y de monóxido de carbono que coincidieron con días de mucha humedad, poco viento y marcada amplitud térmica. Qué miden, cuándo se dispararon los valores y qué recomendaciones simples surgen para los vecinos.
Todavía me acuerdo de la cara de Patricia cuando le conté lo que había leído. Ella vive en el barrio Almafuerte, a pocas cuadras de la avenida Argentina, y cada vez que pinta un agosto húmedo me llama para quejarse del aire que le queda pegado a la garganta. No es exagerada: un relevamiento que acaban de difundir el Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la Universidad Nacional del Comahue y la empresa Clean Air Data terminó dándole, en parte, la razón. Durante el mes pasado, en Neuquén se registraron al menos seis momentos en los que la calidad del aire se deterioró de manera puntual, con picos de material particulado y de monóxido de carbono que encendieron las alarmas de los técnicos.
El trabajo, realizado en tiempo real por el área que funciona en la Facultad de Humanidades de la UNCo, puso la lupa sobre dos contaminantes muy conocidos por sus efectos en la salud: el PM10, partículas finas que entran profundo en los pulmones, y el monóxido de carbono, ese gas que sale de los caños de los autos y de las calefacciones cuando la combustión no es eficiente. Lo que los investigadores encontraron fue un calendario de episodios dispersos, no una contaminación pareja a lo largo del mes, lo que refuerza una idea que ellos mismos repiten: hablar del aire de una ciudad como si fuera algo estable es, como mínimo, un error.
Tres picos de partículas y tres pulsos de monóxido de carbono
Los números son elocuentes. En lo que respecta al material particulado, el peor tramo se concentró entre el 15 y el 17 de agosto, cuando el PM10 trepó hasta 520 microgramos por metro cúbico, un valor que queda muy por encima de los umbrales de referencia que suelen citarse como prudente para la población general. Otros dos períodos con calidad de aire disminuida se ubicaron entre el 18 y el 20, y el 24 de agosto, siempre con la misma firma: días de cielo quieto, humedad alta y brisa casi ausente.
En paralelo, el monóxido de carbono tuvo su propio recorrido. Subió de manera puntual el 16 y el 18, y encontró su pico más alto entre el 19 y el 20 de agosto, cuando el registro alcanzó 2,3 partes por millón. Para dimensionarlo, basta con saber que el CO se genera sobre todo en la combustión de vehículos y de calefacciones, dos fuentes que en Neuquén no descansan ni siquiera en invierno.
Por qué agosto se volvió un mes difícil para respirar
El clima fue el gran cómplice de los picos. La amplitud térmica del mes fue marcada: en la primera quincena las mínimas se hundieron entre 0 y 2 grados, mientras que hacia el final del mes las máximas pasaron los 20 grados, una diferencia enorme entre la noche y el día. La humedad relativa promedió 58,9 por ciento, pero hubo jornadas por encima del 90 y otras por debajo del 25. Cuando el aire se estabiliza, baja la humedad y el viento se aplaca, los contaminantes no se dispersan y se acumulan a pocos metros del suelo. Y como si fuera poco, cuando el viento vuelve con fuerza levanta del suelo las que ya estaban depositadas y genera nuevos picos de partículas en suspensión, otro mecanismo que el monitoreo pudo registrar.
“Los datos de agosto muestran que la calidad del aire no es constante: puede cambiar significativamente en cuestión de horas según la combinación de emisiones y condiciones meteorológicas.”Responsables del estudio del Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la UNCo
Qué se puede hacer en lo cotidiano
- Para quienes viven en zonas de mucho tráfico o usan calefacción a gas o leña, los días de estabilidad atmosférica son los que mayor cuidado requieren: conviene ventilar los ambientes en las horas del día con más movimiento de aire.
- Evitar, en la medida de lo posible, la actividad física intensa al aire libre durante los picos detectados por el monitoreo, que suelen repetirse en jornadas húmedas, sin viento y con gran amplitud térmica.
- Prestar atención a los reportes diarios de calidad del aire, que son públicos, para decidir salidas, paseos y rutinas en función del estado real del ambiente.
Cuando le pasé los datos a Patricia, lo primero que me dijo fue que iba a empezar a mirar el pronóstico de viento antes de sacar a los chicos a la plaza. No es una revolución ni un gesto heroico, pero resume bastante bien lo que deja este estudio: el aire de Neuquén no es el mismo todos los días, y hacerse preguntas tan simples como a qué hora ventilar o cuándo conviene posterbar una caminata ya es una forma concreta de cuidarse.
