Platense se sacó de encima al Catedral en su estreno y arrancó la Liga con una sonrisa
El Calamar lo ganaba 10 arriba, se lo dieron vuelta, pero lo cerró en el último cuarto y se trajo de Santiago del Estero un 82-74 que vale doble para empezar.
Acá en el Vicente Rosales, la tarde arrancó con esa sensación de "esto va a ser fácil" que te dan los primeros diez minutos cuando le metés un parcial 18-8 al rival, y al final terminó con el corazón en la boca. Platense, en su debut en la Liga Nacional 2026/27, se trajo un triunfo por 82-74 frente a Olímpico que, si me preguntan, deja más dudas que certezas, pero también muestra carácter: el equipo de Yangüela bancó la levantada del local y resolvió en los últimos diez minutos como lo que quiere ser, un candidato.
El arranque fue una pinturita. Smaniotti se comió el aro como quien come un choripán en laPopular, y Olímpico no le encontró la vuelta ni al rebote ni a la pelota. Diez puntos de ventaja parecía un colchón, pero la Liga tiene esa costumbre gaucha de no regalarte nada, y el Catedral, con el ingreso de Jeremías Frontera y la muñeca caliente de Corum, fue limando diferencias de a poco, como quien pela una naranja gajo por gajo.
El quiebre del tercer cuarto
Llegó a ponerse uno arriba el dueño de casa, y ahí es donde uno espera que el visitante se caiga. Pero no. Grun se hizo cargo cerca del aro, Platense recuperó la ventaja y se fue al último descanso ganando 51-50. Partido nuevo, palpitando, como debe ser: cero margen para dormirse. Los rebotes de Olímpico y las pérdidas que no aparecían, empezaron a aparecer, y el Calamar lo capitalizó con una corrida de 10-0 que fue, en criollo, la diferencia definitiva.
Morales, que terminó con 15 puntos y una valoración de 18, fue el apellido más importante de la visita. El perimetral que va y viene, el que se hace cargo de las pelotas bravas. Del otro lado, Andrew Corum se despachó con 20 puntos y cinco triples en ocho intentos, una locura que, por momentos, pareció mantener con vida a un Olímpico que nunca pudo pasar al frente en el último parcial.
- Lo mejor de Platense: la solidez del cierre y la paciencia para no apurarse cuando el local se le vino encima.
- Lo mejor de Olímpico: el segundo cuarto de reacción, con Corum como bandera y la entrada de Frontera como punto de inflexión.
- El dato que pinta el partido: Platense perdió 18 pelotas, una cifra que en Santiago del Estero casi lo condena.
- Lo que dejó ruido: la dependencia de Smaniotti en el primer tiempo y la ausencia de un segundo generador en el local.
Final 82-74. La Bombonerade Vicente López respiró con esta, porque arrancar de visitante en la Liga es siempre un dolor de cabeza, y Platense se lo sacó de encima con un último cuarto a la altura de las expectativas. Olímpico, en tanto, arrancó con el pie izquierdo y ya piensa en cómo recomponerse, porque en este torneo no hay tiempo para lamentos. El próximo rival del Calamar lo espera, y la próxima parada para Olímpico también: el reloj de la Liga no se detiene, y la próxima fecha ya está tocando el timbre.
