Rotta el Hutt vuelve a escena: el bebé que une dos décadas de Star Wars
El personaje animado que debutó en la peor película de la saga reaparece en The Mandalorian and Grogu, ahora con la voz de Jeremy Allen White. Un repaso por un rescate que ya tiene 18 años de historia.
Les tengo que confesar algo: cuando vi la escena de Din Djarin metiéndose en una cueva para rescatar a un Hutt chiquito y caprichoso, me cayó la ficha al instante. Era la misma historia. Exactamente la misma. Y no es que sea un erudito de Star Wars, ojo, sino que me tocó ver la película animada de 2008 cuando se estrenó en el cine y la recuerdo como si fuera hoy, porque fui con un amigo al que casi lo echan del patio de butacas por reírse demasiado. Esa peli fue un fracaso tan rotundo que Rotta, el bebé Hutt que protagonizaba la aventura, terminó siendo más famoso por el papelón que por la historia en sí.
Ahora, dieciocho años después, Rotta reaparece en The Mandalorian and Grogu, la nueva apuesta de acción real que Lucasfilm acaba de desembarcar en Disney+. Lo rescata nada menos que Mando, el cazarrecompensas de mandíbula dura y corazón de manteca, en una misión que tiene un aire conocido para cualquiera que haya seguido la saga desde sus entregas animadas. Es el mismo pibe, la misma situación, pero esta vez le pone la voz Jeremy Allen White, el actor que se ganó los aplausos por su papel en The Bear.
El debut que nadie quería recordar
La película animada Star Wars: The Clone Wars se estrenó en agosto de 2008 y funcionó como piloto cinematográfico de la serie homónima que llegaría unos meses después a Cartoon Network. La dirigió Dave Filoni, el mismo realizador que hoy conduce los destinos creativos de la franquicia tras la partida de George Lucas, y tenía una misión clara: presentar el conflicto bélico entre el Episodio II y el Episodio III y, de paso, romper el hielo con personajes nuevos como Ahsoka Tano.
El problema fue el vehículo elegido para esa presentación. En vez de una trama épica, la peli apostó por el rescate de Rotta, el hijo de Jabba el Hutt, al que el Conde Dooku tenía secuestrado para presionar a los sindicatos del crimen hutt. El resultado fue una animación más rígida que el estilo visual de la saga y una historia que se sentía chica para la pantalla grande. La crítica la destrozó: hoy sigue siendo la peor valorada de toda la franquicia, con un 18 por ciento en Rotten Tomatoes y un 6 sobre 10 en IMDb.
- Elenco de lujo detrás del rescate: la historia de Rotta juntó a Anakin Skywalker, Padmé Amidala, Ahsoka Tano y al inefable C-3PO en una misma aventura.
- Una serie que la salvó en la mesa: el formato capítulo de The Clone Wars le permitió al personaje crecer y al universo expandirse sin el corsé del cine.
- Un personaje con sangre real: Rotta es hijo de Jabba, el villano que terminó flotando en el desierto de Tatooine cuando Leia le pasó el estrangulador en El retorno del Jedi.
- Dieciocho años después, el círculo se cierra: la misma misión, el mismo personaje, ahora en acción real y con la voz de un actor ganador del Emmy.
Lo más interesante de todo esto es que Rotta es un personaje con 18 años de continuidad dentro del canon. No es un invento de último momento ni un cameo marketinero para meter un Hutt en la foto. Su existencia está atada a la serie animada de Clone Wars, donde lo vimos crecer y donde se convirtió en una pieza menor pero querida del entramado galáctico. Que The Mandalorian and Grogu lo rescate justamente a él, y no a cualquier otro villano, es una decisión que dice mucho sobre cómo Lucasfilm está tejiendo sus líneas temporales y sus formatos.
Mi lectura, con la platea de testigo
Yo lo viví desde el llano, como diría mi vieja. Vi esa peli del 2008 en el cine de mi pueblo con las expectativas por las nubes, porque Lucas había vuelto a la carga con las precuelas y la expectativa era que la animación viniera a salvar lo que las películas live action no terminaban de cerrar. Me fui con gusto a poco, y me acuerdo de haberle dicho a mi amigo, ya en la vereda: esto habría funcionado mil veces mejor como los dos primeros capítulos de la serie, donde nadie espera una apertura épica. Dieciocho años después, vuelvo a pensar lo mismo. La diferencia es que esta vez el rescate lo cuenta alguien que sabe lo que hace con la cámara y tiene un personaje protagónico con el carisma de Pedro Pascal para llevar adelante la acción.
Para mí, lo que cierra el círculo no es solo el regreso de Rotta. Es la idea de que una idea que arrancó siendo un chiste dentro de la saga termine encontrando su lugar en la narrativa grande. No le tengo que mentir a nadie: cuando vi a Rotta en la pantalla, con esa carita de bebé caprichoso y la vozarrón de Jeremy Allen White, se me dibujó una sonrisa boba que no pude sacar en toda la escena. Y eso, para un fan de la primera hora, vale oro.
Mi recomendación para este finde, si les sobra un rato y están con ganas de maratonear, es bien concreta: arranquen por los dos primeros capítulos de The Clone Wars, la serie animada que se puede ver completa en Disney+, y después sí, sin pausa, métanse con The Mandalorian and Grogu. Van a notar el hilo invisible que une todo, y van a entender por qué Rotta, el bebé Hutt más resistido de la historia de Star Wars, terminó siendo el puente entre dos décadas de galaxia. Se los dice Luz Brizuela, que sigue yendo al cine con la misma ilusión de siempre.
