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Tesla y el Cybercab sin volante: la NHTSA le pone el ojo encima a la autocertificación

La agencia federal abrió una auditoría para revisar si el robotaxi que ya circula en Austin cumple las normas de seguridad que, en teoría, le aplican. Por ahora, el servicio sigue en la calle.

Por Lautaro FaríasTecnología y ciencia · 4 de septiembre de 2026 · hace 5 h

¿Puede un auto que no tiene volante, ni pedales, ni siquiera los espejos laterales decir tranquilamente que cumple las normas de tránsito de Estados Unidos? Eso, justamente, es lo que la NHTSA quiere averiguarle a Tesla con el Cybercab.

El 4 de septiembre la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) abrió una indagación de auditoría sobre la certificación que la propia Tesla presentó para asegurar que su Cybercab respeta los estándares federales. La movida apunta a un punto muy concreto: la regulación pide volante, pedales y espejos laterales, y el Cybercab no tiene ninguno de los tres. La pregunta de fondo es si la empresa interpretó bien qué normas le corresponden a un vehículo automatizado que prescinde de los controles humanos clásicos.

Un sistema que se audita solo

En Estados Unidos, en lugar de pedirle permiso previo al Estado para sacar un auto a la calle, los fabricantes se autocertifican: firman un papel y declaran que cumplen con las normas vigentes. La auditoría de la NHTSA va a revisar los datos técnicos y los procesos internos que usó Tesla para hacer esa declaración. No es un juicio sobre si el Cybercab es seguro o no, pero deja a la empresa en el centro de la lupa.

El administrador de la NHTSA, Jonathan Morrison, salió a marcar la postura oficial: la agencia apoya el desarrollo seguro de vehículos automatizados, pero debe asegurarse de que se cumplan todas las leyes. Traducido: el entusiasmo por la innovación no suspende los papeles.

Austin, los números y la diferencia con Zoox

El caso tiene un antecedente directo. En julio, la NHTSA le otorgó a Zoox, la subsidiaria de Amazon dedicada a robotaxis, una exención temporal para operar comercialmente sin volante. Tesla eligió otro camino: en lugar de pedir esa excepción, le dijo al regulador que el Cybercab ya encaja en el marco normativo vigente, mientras la agencia actualiza los estándares para esta clase de vehículos. Son dos estrategias distintas frente al mismo problema.

  • Tesla incorporó un lote acotado de Cybercabs a su red de robotaxis en Austin el mismo día que se conoció la auditoría.
  • El Departamento de Vehículos Motorizados de Texas registra 45 unidades a nombre de la empresa.
  • El modelo todavía no está a la venta: el servicio funciona con pasajeros seleccionados y con reglas específicas, entre ellas la prohibición de llevar menores de 13 años.

Qué se juega Tesla en el escritorio

Por ahora, la auditoría no obliga a frenar el servicio: los Cybercabs siguen circulando de manera limitada en Austin. Pero el expediente abierto deja planteada una discusión grande: cómo encaja un vehículo sin controles humanos convencionales en una regulación pensada, en su mayoría, para autos conducidos por personas. Es el mismo debate que en una oficina del centro, cuando alguien quiere cambiar las reglas del consorcio para hacer una obra y el resto pregunta quién responde si algo sale mal. La tecnología puede correr más rápido que el reglamento, y la NHTSA parece decidida a pedirle a Tesla que muestre las cuentas.

Si te sirve, probalo: el ojo del regulador ya está encima del Cybercab, y la próxima decisión marcará el piso regulatorio para toda la industria de los robotaxis sin volante en Estados Unidos.

LF
Lautaro FaríasTecnología y ciencia

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