Jueves, 3 de septiembre de 2026
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Verónica vende dos plantas a sus propios faseros para intentar ordenar su concurso con 15,5 millones de dólares

La láctea santafesina-bonaerense acordó transferir Clason y Suardi a Lacterra y Copalac, las firmas que ya operaban allí bajo fasón, en una operación que cubriría apenas alrededor del 20% de un pasivo cercano a los 77 millones de dólares y que mantiene pendiente el destino de Lehmann.

Por Nicolás HerediaEconomía · 3 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La empresa láctea Verónica, con casa matriz en la provincia de Buenos Aires y plantas productivas en territorio santafesino, avanzó en las últimas horas hacia la venta de dos de sus tres establecimientos industriales en el marco del concurso preventivo que tramita desde agosto. La operación, comunicada al Juzgado Comercial Nº 17, contempla la cesión de las plantas de Clason y Suardi a dos sociedades anónimas simplificadas con las que la compañía ya mantenía contratos de fasón (un esquema en el que una firma produce en instalaciones de un tercero, aportando materia prima, insumos y, en muchos casos, parte del equipamiento), por un monto conjunto de 15,5 millones de dólares. Se trata, según pudo reconstruir este portal, de un movimiento que aliviaría solo parcialmente la situación financiera de una compañía con más de un siglo de trayectoria en el rubro.

El monto y su comparación con el pasivo

Los 15,5 millones de dólares que ingresarían a las arcas de Verónica representan, en términos aproximados, apenas un 20% del pasivo total declarado por la propia empresa al momento de presentarse en concurso preventivo. Convertida esa deuda a moneda extranjera al tipo de cambio implícito en los estados contables, el monto ronda los 77 millones de dólares. La diferencia entre lo que aportarían las dos ventas y lo que la compañía adeuda deja en evidencia que la operatoria, por sí sola, no permitiría cerrar el concurso en condiciones de pago pleno, y obliga a la empresa a continuar negociando con el resto de los acreedores las fórmulas de recuperación de los créditos.

Las dos firmas adquirentes no son, en los hechos, compañíass para Verónica. Copalac comenzó a utilizar la planta de Suardi el mes pasado, tras reactivar una fábrica que llevaba ocho meses sin actividad, mientras que Lacterra suscribió en julio un contrato de fasón para Clason, cuya producción todavía no se puso en marcha porque las instalaciones permanecen acondicionándose después de casi un año de paralización (desde enero). Esa relación previa explica, en buena medida, por qué la Justicia Comercial interviniente solicitó a la concursada que acredite los estatutos y la composición accionaria de ambas compradoras, detalle los criterios con que fueron elegidas y exhiba sus antecedentes comerciales y financieros, además de precisar si existieron otras ofertas consideradas para quedarse con esos activos.

La deuda, en cifras

La composición del pasivo informado por Verónica al 30 de junio de 2026 muestra el peso dominante de las obligaciones fiscales y previsionales, que totalizan 76.245 millones de pesos, seguidas por las deudas comerciales con 26.861 millones, las laborales con 10.357 millones y las financieras con 4.211 millones, además de otros conceptos menores que completan el total de 118.496 millones de pesos. En comparación con igual período del año anterior, el incremento resulta considerable, ya que la empresa arrastraba una pérdida de 28.549 millones en su último ejercicio cerrado frente a una ganancia de 3.414 millones en el período previo, en un contexto en el que los volúmenes comercializados durante 2025 cayeron el 26,5% interanual, de 94.798 a 69.692 toneladas, según los datos que la propia compañía expuso al Tribunal.

Mientras se sustancia la transferencia de Clason y Suardi, la tercera planta de Verónica, ubicada en Lehmann, permanece sin actividad y cuenta con 112 empleados cuya situación todavía no fue resuelta, dado que la empresa se encuentra evaluando alternativas para su reactivación. De manera paralela, el conflicto laboral interno se mantiene sin solución de fondo: la compañía no abona salarios desde enero, lo que agrega una capa adicional de complejidad a un expediente en el que todavía resta la respuesta judicial sobre la homologación definitiva de las operaciones ya acordadas. Resta confirmar, entre otros puntos, la fecha en que el juzgado se expedirá sobre los montos ofrecidos, los eventuales pedidos de los acreedores con privilegio especial y la suerte que correrá el establecimiento de Lehmann dentro del cronograma concursal.

NH

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