El sábado se pone en modo invierno en Neuquén: 14 grados de día, 3 a la noche y un viento que no deja respirar
La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas anticipa una jornada fresca, con viento del noreste a 17 km/h y ráfagas que treparán a los 31 km/h cuando caiga el sol. El domingo, en cambio, llega con 21 grados y algo de lluvia.
Son las siete de la mañana en el barrio Confluencia y la calle ya tiene esa quietud de sábado que en Neuquén se siente dos veces: por el ritmo lento del barrio y porque el frío se pega al asfalto como si no tuviera apuro en irse. Salgo a comprar el pan y me cruzo con Marta, la del kiosco de siempre en la esquina de Rioja, que ya tiene los hombros tapados con un pañuelón y me dice, mientras me acomoda los medialunos en la bolsa, que anocheDurmió con dos frazadas y que este sábado lo siente en los huesos. Le creo: el termómetro afuera marca apenas cinco grados y el aire se mueve desde el noreste como quien no quiere meterse en problemas, pero igual se mete.
Porque este sábado la ciudad va a vivir una jornada que se las trae. La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) prevé una temperatura máxima de 14 grados durante el día y un piso de 3 grados cuando llegue la noche, un rango que para los neuquinos curtidos en inviernos patagónicos puede sonar a clásico de julio, pero que llama la atención en pleno mes más templado del calendario. El viento, mientras tanto, soplará desde el noreste a unos 17 kilómetros por hora, sin ráfagas significativas en las horas diurnas, lo que permite organizar cualquier trámite, caminata o reunión en plaza sin pelearse con el aire.
El cambio llega con el atardecer
Lo que en el día es un viento tolerable se transforma en otra cosa cuando se pone el sol. La AIC anticipa que el viento rotará al este, manteniendo una velocidad base similar, pero las ráfagas podrían llegar hasta los 31 kilómetros por hora, suficiente como para que una campera liviana no alcance y haya que ir a buscar el rompevientos o la campera de abrigo grueso. A eso se suma un cielo que irá cubriéndose hacia la madrugada, una postal clásica de la transición de estación en la región.
Para quienes tengan pensado salir a cenar, volver tarde de un evento o simplemente llevar a los chicos a ver los jugueteros por el centro, la recomendación práctica es directa: lleven ropa de abrigo en capas, porque Neuquén no perdona cuando el viento se enoja de noche y la diferencia entre un paseo agradable y un regreso helado puede ser tan simple como un gorro y un par de guantes. La jornada diurna, en cambio, se presenta seca y aprovechable para cualquier plan al aire libre, desde una caminata por la costanera hasta una vuelta por el parque central, siempre teniendo en cuenta que el termómetro no va a pasar de los 14 grados, una marca que invita a moverse, no a quedarse quieto.
El domingo cambia el escenario
Si el sábado es el día más fresco del fin de semana largo, el domingo le da una oportunidad a los que prefieren el calor. La AIC prevé una máxima de 21 grados y una mínima de 8 grados, con viento del noreste que soplará más fuerte, a 26 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 30. El cielo estará cubierto durante el día, lo que seguramente empujará a más de uno a quedarse en casa o a buscar un plan bajo techo, como un café, un museo o una recorrida por el shopping.
El ascenso térmico, sin embargo, no viene gratis. La AIC anuncia lluvias débiles y dispersas desde el domingo por la noche, y el panorama se extiende al lunes, cuando las precipitaciones podrían caer tanto de día como de noche, con una máxima de 21 grados y una mínima de 9. Para los que intentan estirar el descanso hasta el lunes, el mensaje es claro: paraguas a mano y algo de paciencia con el asfalto mojado.
En la fila del kiosco, mientras espero el vuelto, Marta me comenta resignada que ya gastó dos pulseras térmicas esta semana y que este sábado lo va a pasar adentro, tomando mate y mirando televisión. Le digo que tiene razón, que el domingo levanta, pero que tampoco es para desarmar el plan al aire libre del sábado a la mañana. Me mira por encima del mostrador, se acomoda el pañuelón y me tira una frase que resumo en idea: en Neuquén, el que se confía con el tiempo termina pagando el café a alguien con pulmonía. Y la verdad, no le falta razón.
