La costa del río Neuquén, de punta a punta: después de años de litigio, Bocahue cede el último tramo cerrado
Una sentencia judicial homologó un acuerdo entre la Municipalidad y el barrio privado y dejó el camino listo para licitar la obra que unirá los 36 kilómetros de paseo entre Balsa Las Perlas y el Parque Agreste.
Son las nueve de la mañana y en la esquina de siempre, frente al quiosco de Irma en el barrio Confluencia, ya se cruzan los primeros vecinos con la mochila del gimnasio al hombro. Irma me señala con el mentón hacia la costa y me dice, mientras acomoda las botellas de agua en la heladera: "Mirá, cariño, ahora sí vamos a poder ir hasta el final sin que nos frene un alambrado". Esa frase resume, mejor que cualquier comunicado, lo que acaba de conseguir la Municipalidad de Neuquén: que los treinta y seis kilómetros de ribera del río Neuquén queden, por fin, abiertos de punta a punta, sin escalas, sin tranqueras y sin pagar un peso.
La llave la destrabó una resolución judicial que puso fin al litigio más largo que el municipio tenía pendiente sobre su franja costera: el que mantenía con el barrio privado Bocahue, en el tramo que conecta el mirador del río Neuquén con el paseo del Rincón Club. Después de varios años de idas y vueltas, de decretos intimando a liberar el paso y de una demanda iniciada en 2023, el barrio reconoció los límites que reclamaba la comuna y el acuerdo quedó homologado. A partir de allí, lo que viene es un camino administrativo: retirar el alambrado perimetral, ajustar el proyecto constructivo y llamar a licitación para ejecutar la obra. Mientras duren los trabajos, el sector permanecerá cerrado por razones de seguridad.
Una costa que ya era inmensa, ahora completa
Lo que se libera es un pedazo chico en el mapa, pero enorme en términos de integración urbana: con este tramo incorporado, el recorrido queda unido desde el puente de Balsa Las Perlas, bordeando la confluencia del Limay y el Neuquén, hasta el Parque Agreste. Son 36 kilómetros de costa abierta y de acceso gratuito, pensados para caminatas, trote y ciclismo, con el mismo concepto que ya se aplica en el resto del corredor. La pieza vecina, la que integra el Rincón Club de Campo, se había resuelto antes por acuerdo directo y ya formaba parte del paseo; lo que quedaba pendiente era, justamente, el eslabón de Bocahue.
“Esto es lo que nos va a permitir tener el cien por ciento de las costas libres.”María Pasqualini, secretaria de Jefatura de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén
La funcionaria fue la encargada de comunicar el fallo y no dudó en presentarlo como un hito: pasar del noventa y tantos por ciento al ciento por ciento de la franja costera accesible para los vecinos. Del lado del Ejecutivo remarcaron, además, que el cierre del pleito no fue gratis para la parte que dilató el proceso: las costas del juicio se impusieron según el orden causado, una manera elegante de decir que cada parte se hace cargo de lo suyo después de años de recursos y chicanas legales.
“Después de una serie de recursos y acciones dilatorias, logramos en un momento de diálogo que el barrio se allane a la pretensión de la Municipalidad. El convenio fue homologado y el proceso se cerró.”Juan Hurtado, secretario de Gobierno y Coordinación de la Municipalidad de Neuquén
- El último tramo cerrado del paseo costero está en el barrio Bocahue, entre el mirador del río Neuquén y el paseo del Rincón Club.
- Una sentencia judicial homologó el acuerdo entre la Municipalidad y el barrio y puso fin al litigio que se arrastraba desde 2023.
- Cuando se concrete la obra, se podrán recorrer en forma contínua los 36 kilómetros de ribera entre el puente de Balsa Las Perlas y el Parque Agreste.
- El acceso será libre y gratuito, como en el resto del corredor, y estará habilitado para caminatas, trote y ciclismo.
- Mientras duren los trabajos, el sector permanecerá vallado por seguridad; el primer paso visible será retirar el alambrado perimetral.
Antes de irme del quiosco le pregunto a Irma qué va a cambiar en su rutina cuando la costa esté entera. Me mira, se acomoda el pelo detrás de la oreja y contesta con una sonrisa que vale más que cualquier gacetilla: "Y, m'hijita, voy a poder ir hasta el Parque Agreste sin volverme a la mitad, y volverme contenta sabiendo que nadie me va a cortar el paso". Esa es, exactamente, la promesa que la Municipalidad acaba de sellar con un fallo: que el río deje de ser un mosaico de retazos y se convierta, de una vez, en una costa de todos.
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