Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

León XIV se repone en el Gemelli y la pregunta del millón es si llegará a Buenos Aires

A dos días de la cirugía por un nódulo maligno, el Vaticano dice que el Papa ya camina, come y concelebró misa, pero los médicos todavía no le dan luz verde para subirse a un avión. La gira por Uruguay, Argentina y Perú queda en suspenso hasta que el pecho se estabilice del todo.

Por Constanza NietoSociedad y vida · · hace 1 d
León XIV se repone en el Gemelli y la pregunta del millón es si llegará a Buenos Aires

Son las nueve de la mañana en este jueves raro de Roma, y en el barrio que rodea al hospital Gemelli ya se comenta lo de siempre, que si el Santo Padre pasó buena noche, que si los médicos sonríen o se cruzan de brazos, que si esta vez sí vamos a tener Papa argentino en laCostanera. Margarita, que vende flores en la vereda de enfrente desde hace veintitrés años, me lo dice mientras acomoda un ramo de gladiolos: "Mire, yo no soy médica, pero si el hombre se levantó y desayunó, algo bueno está pasando". Y la verdad es que Margarita, sin saberlo, resume lo que esta mañana confirmó la oficina de prensa del Vaticano: León XIV se recupera sin sobresaltos de la operación a la que fue sometido el martes en el pulmón derecho, aunque el fantasma del viaje a Sudamérica sigue latente y la decisión final quedará en manos de los cirujanos, no de la diplomacia.

La operación y los partes oficiales

La intervención se realizó el martes en el policlínico Gemelli, el mismo hospital donde tantos pontífices dejaron alguna parte de su historia clínica. Los cirujanos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida, un procedimiento que en el papel luce menos invasivo que la cirugía abierta tradicional, pero que en los hechos significa abrir el tórax, introducir cámara e instrumental por pequeñas incisiones y trabajar con el ritmo justo para que el sangrado no complique las cosas. La operación en sí demandó unos noventa minutos; el tiempo total que el Papa pasó en quirófano, contando el despertar anestésico y el traslado, rondó las tres horas.

Lo que los médicos ya sabían antes de cortar, y que el estudio histológico intraoperatorio confirmó, fue que el nódulo sospechoso era efectivamente un adenocarcinoma pulmonar, es decir, un tumor maligno de los que suelen detectarse en fumadores o ex fumadores, aunque también aparecen en personas sin ese antecedente. La buena noticia, si es que cabe una buena noticia en este contexto, fue que no hubo complicaciones durante el procedimiento y que el Papa despertó sin sobresaltos.

El día después: radiografía, fisioterapia y misa

Al segundo día del posoperatorio, el cuadro clínico se mueve dentro de lo esperado. La radiografía de tórax, que es la placa que mira el cirujano torácico antes que cualquier otro estudio, arrojó un resultado alentador: el pulmón intervenido muestra buena recuperación, según el informe firmado por Luigi Carbone y Stefano Margaritora, los dos profesionales que lideran el equipo que operó al pontífice. Los análisis de sangre también dieron dentro de los parámetros normales, lo cual en el lenguaje de los médicos equivale a decir que el cuerpo, por ahora, está respondiendo.

En lo que hace a la rehabilitación, el Papa ya camina por la habitación, completó ejercicios de fisioterapia respiratoria y motora, y volvió a la rutina de la mesa: desayunó, almorzó y, según informó el Vaticano, por la tarde llegó incluso a concelebrar una misa en un espacio que fue acondicionado en la décima planta del hospital, el piso que la Santa Sede suele reservar para los pontífices y donde durante décadas funcionó la suite papal. La internación, en principio, está prevista para una semana, aunque el propio Vaticano aclaró que todo queda sujeto a la evolución.

El riesgo del avión y la duda sobre el viaje

El punto más sensible de este parte médico no está en el presente inmediato, sino en el futuro cercano. León XIV tenía en agenda un viaje a Uruguay, Argentina y Perú, y la pregunta que se hacen en el Vaticano, en la Cancillería italiana y, por qué no, en cualquier café de Buenos Aires o Montevideo es si esa gira finalmente se hará. El cirujano Edoardo Mercadante fue el encargado de poner el tema sobre la mesa con una explicación que cualquier viajero entiende: las variaciones de presurización dentro de la cabina de un avión pueden hacer que cualquier resto de aire que haya quedado en el tórax se expanda, y si eso ocurre, el riesgo es que el pulmón recién operado sufra un colapso.

“Si todo va bien y la situación se desarrolla como se predijo inicialmente, el viaje se llevará a cabo.”Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano

Parolin, claro, le puso prudencia a la expectativa. Dijo que la gira se va a hacer si la recuperación avanza como los médicos prevén, y dejó una frase que en la Santa Sede equivale a una regla no escrita: la decisión final no la toma la diplomacia, la toman los especialistas. Mientras tanto, en el Gemelli el Papa sigue adelante con su rehabilitación, y en la vereda del hospital Margarita sigue acomodando sus ramos a la espera de novedades, porque en este oficio de vender flores a la salida de un hospital uno aprende que las noticias grandes suelen llegar de a poco, casi sin hacer ruido, como el rumor de un motor que se enciende otra vez.

CN
Constanza NietoSociedad y vida

Te puede interesar