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Margay, una reserva de Misiones donde el arroyo marca el pulso de la selva

A 40 kilómetros de El Soberbio, cuatro cabañas sobre el agua, kayak entre sauces y caminatas por la selva paranaense: una invitación a frenar dos o tres días y dejarse llevar por el monte.

Por Mercedes PizarroTurismo y sierras · 16 de septiembre de 2026 · hace 1 d

Imaginate despertar con el rumor del arroyo Paraíso metiéndose por la ventana de la cabaña y ver, desde la almohada, cómo la neblina se va deshilachando entre los sauces. Eso, más o menos, es lo que ofrece Margay, una reserva privada de 65 hectáreas escondida en el corazón de Misiones, a 40 kilómetros de El Soberbio y a unos 290 de las Cataratas del Iguazú, una distancia que vale la pena transitar despacio porque el camino ya empieza a contar la historia de la selva que viene después.

El lugar trabaja sobre la ribera del arroyo Paraíso, dentro del área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, que protege unas 253.000 hectáreas de selva paranaense. Esa condición de estar en el borde de una de las áreas protegidas más importantes del país se nota en todo: en el canto de las aves al amanecer, en la densidad del monte y en la sensación, cada vez más rara en estos tiempos, de caminar sin escuchar un motor.

Cuatro cabañas sobre el agua, con el fogón como ritual

El alojamiento se resume en cuatro cabañas levantadas sobre la margen del arroyo, rodeadas de vegetación y conectadas por decks de madera donde se sirve el desayuno o se merienda mirando el agua. La gastronomía se apoya en preparaciones frescas y orgánicas con identidad misionera, y de noche la propuesta se corrent alrededor de las brasas, con relatos sobre la tradición guaraní y pescado cocinado en hojas de banano. Para la cena al fogón te sugiero llegar con el buche vacío: vale la pena sentarse cerca del fuego y dejarse llevar por las conversaciones que se arman entre los guías y los visitantes.

Caminatas, kayak y un vivero que produce hasta 200.000 plantines por año

Durante el día hay opciones para todos los ritmos: senderos autoguiados para quien Prefiero ir a su propio paso, y caminatas con un guía profesional que va explicando las plantas y los animales del monte. También se puede subir al kayak y remar por el arroyo, una de esas experiencias que, sin exagerar, te cambian la escala: de pronto el bosque deja de ser paisaje y pasa a ser un mundo que te rodea desde el agua. Otra parada imperdible es el vivero Kawsay, donde se producen entre 100.000 y 200.000 plantines por año de especies nativas, una cifra que sorprende y que muestra cómo el turismo puede ir de la mano de la restauración ambiental.

El trabajo de conservación se nota en los detalles: se cuida el palo amargo, una especie emblemática de la región, y se hace seguimiento de fauna con cámaras trampa para detectar y reducir la caza furtiva. Además, se desarrollan sistemas agroforestales que combinan cultivos y árboles nativos para recuperar suelos y biodiversidad, y a través del proyecto M2 x Naturaleza se busca restaurar superficies de selva afectadas por la producción y los incendios.

  • Muda de ropa para mojarse y calzado de trekking con buen agarre.
  • Pantalón largo y camisa de manga larga para caminar por el monte.
  • Abrigo para la noche, porque en la selva la temperatura baja.
  • Repelente de mosquitos, protector solar, sombrero y anteojos de sol.

La estadía recomendada es de dos a tres días, y los meses ideales para visitarla son febrero y marzo, cuando el clima acompaña las actividades en el agua y las caminatas. Desde El Soberbio, además, se puede aprovechar la estadía para conocer los Saltos de Moconá, otra de esas maravillas misioneras que vale la pena cruzar en la agenda.

Si te tienta la idea de pasar unos días en un lugar donde todavía se puede conversar de noche mirando las brasas, remar entre sauces y volver a casa con el barro del monte en las zapatillas, anotá Margay en la lista. Reservá con tiempo, armá la mochila con lo que te conté más arriba y dejate llevar: la selva paranaense tiene una paciencia infinita para esperar a quien llega con ganas de escucharla. Te espero en la próxima nota con más rincones de Misiones para desenchufarse de todo.

MP
Mercedes PizarroTurismo y sierras

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