Pipino Cuevas cumplió el sueño del Chaqueño a upa de la ilusión y sigue dando pelea en Es mi sueño
El exdelantero de River y Yanina Bordachar cosecharon tres luces verdes tras cantar el tema de Antonio Banderas, aunque Abel Pintos marcó reservas por la tonalidad. Antes, Pipino se dio el gusto de hacer a dúo “La ley y la trampa” con Palavecino, con la complicidad del propio Pintos cuando se trabó con la letra.
Yo me sé subir al escenario cuando suena la voz del Chaqueño, y me imagino lo que habrá sentido Pipino Cuevas cuando lo tuvo al lado, micrófono en mano, arrancando juntos La ley y la trampa. Me lo imagino porque a mí también me tiembla el pulso cada vez que se enciende el primer acorde de un baile. Pero vamos por partes, que esta historia tiene varias capas y todas valen la pena.
El tipo, como le decimos siempre los que seguimos el fútbol de los años ochenta y noventa, sigue siendo una de esas caras queridas del fútbol argentino. Delantero de River, de los que le hicieron ruido a más de un arco importante, y hoy, ya lejos de las canchas, se anima a pararse en otro escenario muy distinto: el de Es mi sueño, el ciclo de Guido Kaczka donde famosos y anónimos se prueban como cantantes. Y la viene peleando, porque quedarse en un programa así no es cosa sencilla cuando uno viene del deporte y no de los escenarios.
La noche de Canción del mariachi y las luces verdes
En esta emisión, Pipino y su compañera de dupla, Yanina Bordachar, se plantaron con todo el romanticismo arriba del escenario para defender Canción del mariachi, el clásico que el cine hizo eterno de la mano de Antonio Banderas. La elección no fue caprichosa: el tema tiene épica, tiene corneta y tiene un fraseo que se presta a lucirse. Y la verdad es que a la pareja le rindió, porque se llevó tres luces verdes del jurado, un respaldo que vale doble cuando uno sabe lo difícil que es sostener una performance de principio a fin.
Ahora bien, no todo fue fiesta. Abel Pintos, que es de los que escucha con el alma pero también con el oído entrenado, abrió el juego y reconoció que los participantes habían disfrutado arriba del escenario, pero marcó una diferencia: a él el número no lo terminó de cerrar. Y lo dijo con nombre y apellido, apuntando al detalle técnico que muchas veces define estas competencias.
“A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad”Abel Pintos
El Chaqueño Palavecino, que es de los que tira para adelante y reconoce el esfuerzo del otro, también felicitó a la dupla, y hasta se permitió tirar una pica futbolera: bostero confeso, le recordó a Pipino los partidos en los que el delantero le hizo sufrir a Boca. Pero después, con la elegancia que lo caracteriza, bajó la pelota al piso y soltó una frase que a mí me resonó en el pecho: La música nos une. Y tiene razón, porque ese puente entre dos tipos que se conocen de cancha y de camisetas hoy se construyó desde un micrófono.
El sueño del Chaqueño, con ayuda de Pintos
Lo más emotivo de la noche llegó cuando Pipino pidió lo que cualquier fanático de Palavecino pediría en su lugar: cantar con él. Cuevas recordó que Abel Pintos ya se había sumado a un número de otro concursante y dijo, sin vueltas, que él quería lo mismo con el Chaqueño. Palavecino aceptó, se acercaron al escenario y, después de un breve intercambio al oído, se mandaron con La ley y la trampa, uno de los himnos más sentidos del folklore cuartero.
Y acá viene la perlita que a mí, como televidente, me sacó una sonrisa enorme: en pleno dueto, a Pipino se le borró un pedazo de la letra y se quedó en blanco. Lo que pasó después habla muy bien de los dos. Pintos, que estaba sentado en el jurado, lo acompañó desde su puesto y le sopló las palabras para que Cuevas pudiera seguir cantando con Palavecino sin que el tema se cayera. Un gesto chiquito en la pantalla, enorme puertas adentro.
La recomendación de este sábado
Si el sábado que viene están con el bajón de siempre, o simplemente quieren ver televisión con el corazón abierto, yo les recomiendo prender Es mi sueño y mirar a Pipino y Yanina. No para ver a un cantante nacido, sino para ver a un tipo que se anima a soñar con el Chaqueño al lado, que se traba con la letra y sigue adelante porque tiene a un compañero de jurado que lo banca. Eso también es la música: la música de los que se animan.
